Cultura

Un museo dedicado al elixir de los dioses

El Museo del Pulque y las Pulquerías nos invita a conocer y recuperar esta bebida ancestral que nos llena de identidad.

| Por: Alan Rosas.

El pulque, una bebida ancestral que en otros tiempos era reservada para los tlatoanis, las mujeres embarazadas y los ancianos sabios, ahora puede ser degustada por cualquiera que tenga la curiosidad de probar el elixir de los dioses. A pesar de su riqueza cultural, aún existen ideas erróneas con respecto a él que lo han llevado a estar en peligro de perderse bajo la sombra de otras bebidas que han ocupado su lugar en la mesa de los mexicanos.

Debido a los mitos que existen sobre su calidad y los estigmas relacionados a su percepción como una bebida para la clase baja, la Asociación Nacional de Pulquerías Tradicionales (ANPT) se dio a la tarea de recuperar su valor cultural y desmitificarlo, mediante la apertura de el Museo del Pulque y las Pulquerías (MUPyP). César Ponce, perteneciente a la tercera generación de una familia pulquera originaria de Hidalgo, nos cuenta la historia y el proceso detrás de la elaboración del pulque, además de los contenidos que encontrarás en el museo.

El proceso comienza con el agave. Cuando está en edad madura, entre 8 y 10 años de edad, da una flor, la cual se le quita para poder acceder a todos los minerales y la savia, también conocida como aguamiel, que guarda en su piña. El aguamiel se obtiene con ayuda de herramientas específicas para ello y se lo llevan a fermentar para transformarlo en pulque. El proceso es muy minucioso y  en él contribuyen muchas personas hasta lograr que el pulque tenga la calidad suficiente para venderse. Por su puesto que en el museo puedes conocer con lujo de detalle todo el proceso y las herramientas utilizadas para su creación.

Aunque sigue un proceso artesanal con varios controles de calidad, existen muchos mitos alrededor de la bebida y su calidad. Por ejemplo, hay quienes piensan que consumirla puede ser nocivo para la salud debido a las bacterias que contiene, sin embargo, César conoce sus propiedades:
“El pulque fue estudiado por alemanes en 1826, quienes descubrieron prebióticos, enzimas, sacarosas y lactobacilos. También tiene inulina que es utilizada actualmente en algunos alimentos como suplemento alimenticio o los prebióticos, que ayudan a fortalecer la flora intestinal. De hecho hay un mito común: tomar pulque te causa malestares estomacales, pero se ha confirmado que esto no es del todo correcto, en realidad, las personas que presentan algún malestar después de tomar pulque es porque ya tenían alguna infección o microbio y el pulque los está ayudando a librarse de él”. Claro que no deja de ser una bebida alcohólica y hay que tomarla con moderación.

A pesar de sus beneficios para nuestro cuerpo, su consumo en nuestra ciudad ha ido disminuyendo considerablemente. Pasó de ser una de las bebidas más consumidas y aceptadas por el pueblo a ser una bebida menospreciada. La razón de ello nos la explica César: “Con la llegada de las cerveceras comenzó su caída. Las compañías de cerveza compraban los terrenos de agave y los destruían para así afectar la producción del pulque, también fue ahí donde comenzaron a esparcirse estos rumores que lo desprestigian”. Con el enaltecimiento de la cerveza, el pulque comenzó a perder su estatus como la bebida predilecta de las familias mexicanas y poco a poco fue adquiriendo aquella descalificación de ser la bebida de los marginados, un factor que contribuyó para el nacimiento de las pulquerías.

Las pulquerías vieron su origen en el periodo después de la revolución, “por allá de la década de los treinta-cuarenta, cuando en la Ciudad de México se comenzó a dar un boom demográfico. En ese entonces existía una parte muy clasista en los cabarets, en donde no se le permitía la entrada a cualquiera, lo que causó que al barrio se le fuera marginando cada vez más. Fue así que surgieron las pulquerías, como un punto de reunión para los marginados, un lugar inclusivo donde no se le niega la entrada a nadie”, algo que aún perdura en la actualidad. Aunque estos establecimientos reciben con brazos abiertos a cualquiera, sus ubicaciones han ido disminuyendo enormemente: alrededor de mil pulquerías existían en la ciudad y hoy ya sólo nos quedan 35.

Precisamente para sacar al pulque y la pulquería de la marginación fue que se inició el proyecto que culminó con la apertura del MUPyP a principios de 2019. La ANPT y César comenzaron a abrir las puertas de sus pulquerías  para llevar a cabo eventos culturales: conciertos, ponencias, teatro y más, en donde estaban presentes mayordomos y tlachiqueros, agentes importantes en todo el proceso de elaboración del pulque. El proyecto fue muy bien recibido, comenzó a crecer y se formó un grupo interdisciplinario que no quería parar con los eventos culturales y querían dar a conocer el mundo pulquero.

El museo está pensado para demostrar que se trata de una bebida que nos llena de identidad a todos los mexicanos. Es por ello que en el MUPyP encontrarás una historia detallada sobre su consumo, desde la época prehispánica hasta la actualidad; verás el minucioso proceso que conlleva llevarlo desde el maguey hasta tu pulquería más cercana y conocerás toda la cultura que rodea al néctar sagrado, como los tipos de vasos que existen para tomarlo, los refranes dedicados a él, los juegos que se solían disfrutar en las pulquerías y la historia detrás de sus curiosos nombres. Para cerrar con broche de oro o bien para iniciar con el pie derecho, puedes tomarte un vaso en la pulquería del museo donde lo podrás consumir al natural o en diferentes sabores de frutas de temporada.

INFORMACIÓN

www.mupyp.mx

Lunes a domingo
11:00 – 18:00
Martes cerrado


Avenida Hidalgo 109.
Junto al templo de San Hipólito
Colonia Guerrero. Centro Histórico.

Estudiantes, maestros e INAPAM $15.00
Entrada general $20.00