Internacional

Un mundo microscópico

El museo que nos introduce al mundo invisible de los microbios.

| Por: Alan Rosas.
| Fotografías: Artis Micropia.

En Amsterdam existe un museo llamado Micropia dedicado al estudio de los diferentes microorganismos que viven en nuestro cuerpo, así como con los que habitamos en cada momento de nuestras vidas y los cuales elaboran procesos importantes para que funcionemos de manera adecuada.

El objetivo de Micropia, según su fundador, Haig Balian, es quitar el estigma de que los microbios no hacen más que enfermarnos. Además, pretende que su museo sea una ventana hacia ese mundo invisible y microscópico que nos rodea.

No sólo hablan de los microbios que se encuentran sobre y dentro de nosotros, también explican la importancia de estos para la creación de algunos alimentos que consumimos con regularidad, como el queso, el yogurt y el pan. También nos muestran aquellos que se encuentran en animales, en plantas y en los objetos que nos rodean, como los microbios que podemos encontrar en una alberca, los que se encuentran en los pasamanos o con los que estamos en contacto cuando subimos a un autobús y los que llevan a cabo los procesos de descomposición de la comida.

La manera en la que están presentadas las exhibiciones del museo lo convierten más en una especie de zoológico ya que hay cientos de muestras de algunos microorganismos vivos que puedes observar con detalle gracias a lupas de gran tamaño. También cuentan con modelos de algunos microorganismos pero en un tamaño amplificado para permitirle a los visitantes conocer a algunos de ellos como por ejemplo a los tardígrados, mejor conocidos como osos de agua, uno de los microorganismos más resistentes de nuestro planeta.

La visita al museo también puede convertirse en una aventura pues al inicio del recorrido los visitantes reciben un pequeño papel en forma de placa de petri donde pueden coleccionar sellos de algunos microbios y para ello hay que buscar las salas que cuenten con un sellador. Al final puedes poner el pedazo de papel en una pantalla para “liberar” a los microorganismos y saber cuántos lograste coleccionar.

Una exhibición muy interesante y sin duda imperdible para quienes van en pareja es el besometro, un aparato donde los visitantes se colocan frente a una cámara, se besan y la máquina les muestra la cantidad de microbios que han intercambiado según la duración del beso. También hay otra máquina que permite a los visitantes escanear su cuerpo para saber un aproximado de cuántos microbios están viviendo en su cuerpo.

Se trata de una visita enriquecedora para cualquier persona que viaje a Amsterdam, un museo para todo el público y que nos enseña todas las complejidades del pequeño mundo de los microbios de una manera inteligente y sobre todo muy entretenida.

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