Cultura

Totocalli: El zoológico de Moctezuma

Una oda para la fauna del México prehispánico que maravillaba a invasores y conquistados por igual.

| Por: Gaby Méndez.
| Fotografía de portada: Luca Huter.

El Zoológico de Chapultepec siempre ha sido un lugar emblemático de la Ciudad de México, miles de familias conviven y aprenden de la vida silvestre desde su inauguración en 1923, pero la existencia de las “casas de animales” en México se remontan al período Posclásico Mesoamericano. Evidencia arqueozoológica nos deja saber que se mantenían varias especies animales en un mismo lugar, ya sea para su cuidado o sacrificio, principalmente en las capitales de los grandes imperios mesoamericanos.

En Teotihuacán se han encontrado vestigios de la cautividad de animales como lobos, pumas y águilas reales; de igual forma en el Templo Mayor se descubrió el llamado “Totocalli” (náhuatl) que es una serie de grandes construcciones seccionadas que albergaban animales. Este sitio es el llamado “Zoológico de Moctezuma”, durante años se han realizados estudios para comprobar la existencia de este lugar ya que ha sido mencionado en varios textos históricos.

Fotografía: WitR.

Alicia Blanco y otros colaboradores han publicado en AMMVEPE (Asociación Mexicana de Médicos Veterinarios Especialistas en Pequeñas Especies)  un artículo de investigación para ofrecernos una imagen concreta del “zoológico de Moctezuma” usando crónicas de personas que entraron al lugar, que escucharon del lugar de fuentes primarias o investigadores de fuentes secundarias. Las cartas de Hernán Cortés a Carlos I de España, La historia verdadera de la conquista de la Nueva España de Bernal del Castillo e Historia General de las Cosas de Nueva España de Fray Bernardino de Sahagún son parte fundamental para realizar un retrato general de este lugar mítico.

Hernán Cortés cuenta que había hermosos jardines y diez estanques de agua con todos los linajes de aves de agua, se daba mantenimiento para conservar el hábitat igual que el natural. Eran 300 hombres los que se hacían cargo sólo de esta área e inclusive algunos se dedicaban únicamente a curar a las aves de cualquier dolencia que tuviesen. Tenían desde un cernícalo hasta un águila. Había salas grandes con jaulas espaciosas hechas de madera, dentro estaban los leones, tigres, lobos, zorras y gatos.

Fotografía: Luca Huter.

Bernal Díaz del Castillo escribió que había gran variedad de aves, resaltando los quetzales con su bello plumaje. Las especies tenían infinidad de colores que a veces los nombres se olvidaban, también se agrega que los indios e indias se dedicaban a recoger los huevos. En cuanto a los tigres y leones, les mantenían dando como alimento venados, gallinas, perrillo y otras cosas que cazaban.

Del Castillo prosigue narrando que tenían una gran cantidad de víboras, siendo las cascabel las más peligrosas. Los indios dejaban grandes tinas con plumas para que ahí las víboras pudiesen poner sus huevos y criar a los viboreznos. Estos reptiles se alimentaban de los cuerpos de indios que habían sido sacrificados. También se dice que parecía el mismo infierno cuando los tigres bramaban, los zorros aullaban y las sierpes silbaban al mismo tiempo.

Fotografía: David Clode.

En otra carta se afirma que la grandeza de la casa de Moctezuma era la diversidad, pues adentro tenía serpientes, tigres, osos, leones, puercos, sapos, aves y hasta gusanos; cada uno en su lugar y jaula como debe estar. Por su parte, Pedro Mártir de Anglería recaudó más información que describe el vivir de las aves. Se supone cada una tenía su propia celdilla que contaba con dos palos, uno daba al exterior para tomar el sol, y el otro se posicionaba más adentro para dormir.  La celdilla daba hacia el patio que estaba cubierto por una red de madera sobre el techo y así todas podían volar con seguridad. Se respetaba la naturaleza de cada ave, por lo que de comer había peces, hierbas y granos de maíz.

Se relata que Moctezuma subía a las azoteas para observar a los animales, sobretodo cuando estos eran alimentados. Fray Bernardino de Sahagún agrega que en el lugar también se reunían artistas para trabajar la plata, el oro y el cobre, tallaban la madera y se hacían mosaicos. Era el Templo Mayor el verdadero abanico de riqueza faunística con una organización tan buena que era un hecho que nunca faltaría alguna especie, con un total de 600 cuidadores eran capaces de ofrecer cualquier animal que fuese requerido en sacrificio.

Imagen: Mapa de Tenochtitlán 1524.

La destrucción del Totocalli es relatada por Cortés en su tercera carta al rey de España, el motivo de su destrucción era debilitar la determinación del pueblo por luchar, ya que preferían morir o defenderse antes que rendirse. Hernán Cortés afirmó sentir el peso de sus acciones debido a la belleza del lugar, pero entendía que el sitio era tan significativo que incendiarlo podría afectar su espíritu de lucha.

La existencia del “zoológico de Moctezuma” buscaba enfatizar la grandeza mexica, todo aquel que entró salía maravillado por la organización y variedad. Su función era política sin lugar a duda, pero también era un medio controlado para obtener materiales para artesanías y herramientas; es decir que funcionaba como eje principal en la economía y religión. El Totocalli era símbolo de poder y estabilidad, así como lo fue el zoológico de Chapultepec en la época de su inauguración y ahora nos da una zona dentro de esta gran ciudad para disfrutar de la naturaleza estando en la urbe.

Fotografía: Zdeneck Machacek.
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