Cultura

Tlahuicole: dos versiones de un héroe

Tlahuicole fue un guerrero tlaxcalteca de fuerzas hercúleas descrito en numerosos textos como figura que sacrifica por honor y amor.

| Por: Gaby Méndez.
| Imagen de portada: Tlahuahuanaliztli de Códice Tovar Sacrificio de gladiador. Rayamiento.

Existen diferentes fuentes que retratan el mundo prehispánico, entre el legado histórico que dejaron Camargo, Durán y, el historiador tenochca, Tezozómoc se encuentra la descripción del reinado de Moctezuma II, ahí se narra la historia de Tlahuicole. Durán escribió que “tenía gran fama en la tierra y sonaban sus grandezas entre todas las naciones”. Tlahuicole, de acuerdo con el diccionario de molina, significa “el de la asa de jarro”; físicamente este personaje era de una estatura baja, pero con una espalda prominente y de fuerza monstruosa. Camargo afirmó que “hizo hazañas que parecen cosas increíbles.”

En la historia tlaxcalteca se cuenta que Tlahuicole era un pobre hidalgo de gran valentía, al entrar al campo de batalla no sólo mataba al enemigo sino con su destreza les dejaba desbaratados sobre la tierra. Cuando se escuchaba en la batalla que Tlahuicole estaba cerca, los enemigos huían, cuentan que hubiese sido un gran señor de la provincia, sin embargo al final del reinado de Moctezuma II, los tlaxcaltecas iniciaron una guerra contra los huexotzincas, quienes pidieron ayuda a los mexicas para defenderse. En una de estas batallas Tlahuicole se había atascado en una ciénaga (pantano), unos guerreros huexotzincas le encontraron y le encerraron en una gran jaula de madera. Tlahuicole no fue vencido más que por el lodo, y apresado por sus antiguos aliados.

Imagen: Moctezuma Xocoyotzin o Moctezuma II por Antonio Rodriguez en British Museum.

Así el gran héroe de los tlaxcaltecas fue llevado frente a Moctezuma II, quien al verle le honró mucho, inclusive mandó a traer mujeres para él, le propuso que liderara una parte del ejército mexica en contra de los tarascos. Tlahuicole aceptó, pero el regimiento no logró entrar a territorio enemigo; a pesar de ello a su regreso, el huey tlatoani le da la opción de ser el capitán del ejército o volver a Tlaxcala. Se contó entre las tropas la gran fuerza de Tlahuicole, así consigue una fama inmortal entre los mexicas. Pero Tlahuicole pensaba que no podía ser capitán tras la derrota contra los tarascos, su honor había sido mancillado; mientras que volver a Tlaxcala significaría llevar el fracaso a su patria, por lo que pidió que le dejarán morir como un guerrero. Moctezuma lo acepta y Tlahuicole fue festejado con bailes y banquetes por 8 días y tras ello fue tratado como sacrificio. Ejemplo de la ética guerrera de aceptación del sacrificio que no sólo se cuenta en la historia antigua de México, sino en otras tantas culturas.

El Rayamiento o Tlahuahuanaliztli consistía en dar un “arma”, por así llamarla, en realidad le daban una vara o algo inofensivo, y le amarraban un pie a una piedra, entraban entonces 4 guerreros (bien armados) y comenzaban a atacarle, si milagrosamente podía vencerlos, el siguiente en pelear era un fuerte guerrero que representase a Huitzilopochtli. Pues nuestro protagonista logró matar a ocho hombres e hirió gravemente a más de 20, tras la hazaña el ritual continuó y el corazón de Tlahuicole fue arrancado de su ser y posteriormente fue desollado.

Imagen: Tlahuicole en Mural El siglo de Oro tlaxcalteca por Desiderio Hernández Xochitiotzin

Como todo personaje relevante que se convierte en leyenda, existen más versiones de lo que aconteció en su vida. Durán relata que tras el pedido de ayuda de los huexotzincas, los mexicas entran de lleno en la batalla pretendiendo someter de una vez por todas a los tlaxcaltecas y obtener todo lo que pudieran saquear de la ciudad. Tlahuicole mantuvo el control de la ciudad y por ello los mexicas llaman a los ejércitos de Tetzcoco, Tlacopan y otras ciudades. Finalmente vencen y capturan a Tlahuicole, frente a Moctezuma, Tlahuicole pide perdón y besa manos y pies del huey tlatoani, así el comandante supremo le da un buen vestir y todo lo que el tlaxcalteca pudiese querer. Pero Tlahuicole no es feliz, porque piensa en sus mujeres e hijos, llora todo el tiempo, a Moctezuma no le sirve más por lo que ordena que le dejen ir. Mas sin el apoyo del tlatoani, Tlahuicole debe mendigar, en su desesperación termina por subir la pirámide mayor de Tlatelolco y se despeña.

No podemos saber cuál versión es correcta, una parece ser la versión del pueblo tlaxcalteca y la otra de los mexicas, esta última sirviendo de recordatorio a los demás que incluso el guerrero más temible de un pueblo tlaxcalteca realmente duro se somete ante el imperio mexica. Aunque cabe señalar que es un hecho que el ejército mexica necesito de sus aliados para triunfar. El investigador Michel Graulich considera que estas versiones deben ser complementarias, y representan aspectos reales dejando entre ver los intereses de los dos pueblos ilustrados. También destaca que el arquetipo del héroe parece ser el guerrero pobre pero valiente, y que no se deja engañar por ilusiones, aspectos que están presentes en ambas historias; e inclusive se mantiene el imaginario colectivo actual de mexicano, fuera de una categoría de menosprecio.

Imagen: Estatua de Tlahuicole (1852) por Manuel Vilar.

En la primera pudo haber elegido ser capitán o ser libre en Tlaxcala, pero sabe que aquello no es real, lo real fue su fracaso por lo que para regresar al camino virtuoso debe aceptar el sacrificio que servirá para mantener el equilibrio, pues valdrá a Huitzilopochtli. Y en la segunda versión todo lo que le es dado por Moctezuma es ilusorio, la verdad se encuentra en el sufrimiento de sus seres queridos; y a pesar de perderlo todo, se encamina y aunque no lo logra, se dirige a un lugar sagrado a terminar con su vida. Una vez más usando el sacrificio como herramienta de protección de los demás.

Graulich, M., Navarrete, F., & Olivier, G. (2000). Tlahuicole: Un héroe tlaxcalteca controvertido. El héroe entre el mito y la historia, 89-99.


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