Cultura

Tetzahuitl: Presagios de una conquista

Los presagios prehispánicos han sido estudiados desde distintas perspectivas, para los mexicas estos eran mensajes que traían importantes cambios políticos y sociales. Descubramos algunos que, se dice, anunciaron la Conquista española.

| Por: Gaby Méndez.
| Fotografía de portada: James Studarus.

Un presagio es un fenómeno inusual que se toma como una señal de un evento futuro. Esta creencia parte de dos líneas, uno, que es posible conocer el futuro; dos, es necesario un intérprete de vasto conocimiento. En náhuatl tetzahuitl es la palabra que se ha traducido como augurio, presagio o espanto; Alonso de Molina lo traduce como “cosa escandalosa o espantosa”. Diversos autores han hablado de los presagios que, se presumen, sucedieron antes de la llegada de los españoles, para la comunidad de investigadores el tema les ha sido un tanto extraño de abarcar, y en su escape surgen diversos problemas que nos dejan sin explicación satisfactoria.  

Los presagios en primera instancia tienden a carecer de un significado claro o un sentido único, a ello se aúna que la historia se mantiene como un campo racional basado en hechos, por lo que aquello relacionado con relatos de esta índole se maneja como mítico y por lo tanto se cataloga como falso; sobre todo cuando los mensajes son atribuidos a deidades que no se han entendido completamente ante parámetros occidentales.

Imagen: Retrato de Francisco Cervantes de Salazar por José de Bustos

Lo que sí resulta un hecho es que los presagios tienen una fuerte presencia en las tradiciones indígenas en torno a la Conquista. Los presagios que los indígenas hablaron con los primeros autores de la Nueva España (que fueron los encargados de la conversión religiosa) se aceptaron porque, en su postura, las intervenciones “divinas” eran las que guiaban la historia. En “Crónica de la Nueva España”, Francisco Cervantes de Salazar escribió “por señales que vieron en el cielo y grandes agüeros en la tierra, entendieron que del occidente habían de venir hombres en traje, lengua, costumbre y ley diferentes, más poderosos que ellos”. También se escribió que los presagios eran los anuncios para castigar a los indígenas y a la vez un premio para permitirles conocer la religión cristiana. Ambas aseveraciones son resultados de la apropiación de la mentalidad del conquistado por el conquistador, lleno de carga europea que aplastaba la tradición indígena.

Con el paso del tiempo los presagios fueron estudiados desde otras perspectivas que llevó a dar conclusiones como la de William H. Prescott, que en “Historia de la Conquista de México” ve la explicación en la imaginación exaltada y señala que los sucesos sí ocurrieron. Los presagios fueron acontecimientos reales, después deformados y convertidos en supersticiones. Uno de los presagios dice que un fuego nocturno de forma piramidal se levantó por el cielo, Manuel Orozco y Berra en “Historia antigua y de la conquista de México” señala que aquello fue una erupción del Popocatépetl, pero los intérpretes no se dieron cuenta del fenómeno y por tanto, desde su perspectiva, parecía que el fuego venía del cielo.

Fotografía: Popocatépetl por AFP.

En esta, digámosle segunda categoría, la observación de la naturaleza es puesta en duda y se llegan a centrar en premisas como que los pueblos indígenas estaban alejados de los principios científicos y el progreso, siendo simples fanáticos. En tercera instancia, hubo quienes pretendieron unir visiones, como Hugh Thomas en “La Conquista de México”, que menciona que algunos augurios existieron y al unirse con los rumores que llegaban de otros lugares, las interpretaciones se sacaron por mexicas y los mismos frailes. Se piensa que hubo una serie de mezclas entre la tradición europea y la indígena para dar una visión cristianizada del pasado.

Finalmente, Miguel León-Portilla da otra propuesta en “Las profecías de la conquista como forma de apropiación del otro”. El autor sostiene que los presagios manifiestan un proceso de asimilación cultural, y después se categorizan dentro de esquemas que nos son familiares. El término tetzahuitl forma parte de la composición de otras palabras, que al ser revisadas se concluye que tiene un sentido de algo asombroso, que en definitiva es público y que debe causar temor, además de tener un grado alto de rareza. Hay nombres de animales que se forman con dicho término y son seres considerados asombrosos y dañinos para quienes se acercan, como la serpiente tetzauhcoatl.

Imagen: Códice Florentino de fray Bernardino de Sahagún. Libro XI – Culebra Tetzauhcoatl

Durán escribió en “Historia de las Indias” que si un hombre llegaba a encontrar a un animal con la capacidad de hablar, era porque alguna deidad le había enviado a anunciar desgracias futuras; se cuenta que los tecolotes anunciaron a los mexicas la derrota de los chalcas (Caída de Chalco), sin embargo en el mensaje se dijo que los mexicas debían “esforzarse para conseguir lo que de arriba se promete”. Sahagún en “Augurios y abusiones”, describe que los augurios no solían ser así de claros, en realidad habiendo sucedido algún evento natural, este era ligado a alguna desgracia después de que hubiese sucedido; y al hablar de ello se fueron generando presagios generales. Como el canto de un tecolote, que de acuerdo a la tradición indígena, al ser escuchado alguien tendría alguna enfermedad, moriría o perdería algo importante (tierras, hijos, agua, etc.).

Tetzahuitl también se usaba para describir las manifestaciones de los dioses en presencia de los hombres, inclusive la palabra estaba en los apelativos de algunos dioses como Huitzilopochtli (Tetzauhteotl), Tláloc (Tetzauhpilli) o Cihuacóatl (Tetetzauiani). Ante algún presagio, se pensaba que se debía ser valiente. “El hacha nocturna” es un tetzahuitl en que Tezcatlipoca aparecía en forma de un cadáver decapitado durante la noche, si se mostraba cobardía en su presencia los espectadores morirían, pero si enfrentaban la situación con valor obtendrían recompensas del dios.

Imagen: El tecolote de Lotería Huasteca por Arturo Castillo Tristán

En la concepción nahua del mundo, los presagios se presentaban en momentos clave que traían cambio político y/o social. Para los mexicas los tetzahuitl ocurren con mayor fuerza y frecuencia durante la migración y la Conquista española. En la migración, Huitzilopochtli les manda salir de Aztlán, les ordenó ir a un nuevo lugar para expandirse y conquistar a otros, de acuerdo con “Crónica mexicáyotl”. La fundación de Tenochtitlán fue anunciada por varios portentos y en cuanto a la Conquista existen varias crónicas de tradición indígena, entre ellas hay alrededor de 6 que no registran ningún presagio. De hecho, no existe uno solo que se presente en todas.

El presagio más constante es el mixpanitl (bandera de nubes) o tlemiahuatl (espiga de fuego), este se dio aproximadamente 10 años antes de la llegada de los españoles y se piensa que lo que se vio fue una aurora, se veía lejana en el oriente como si saliese de la tierra y desaparecía con el sol, el fenómeno se vio por 40 noches seguidas. Cuando se presentaba la bandera de nubes, los pobladores sabían vendrían heladas que dejarían mala cosechas. Otro presagio que se repite, pero en menos cantidad fue la aparición de un cometa. Se menciona en la obra de Sahagún, Diego Durán y Muñoz Camargo, con distintas variaciones, algunas veces como un solo cometa, o un cometa que se paseó varias veces en el cielo nocturno, o varios cometas.  También se habla del incendio del templo de Huitzilopochtli, el fuego se considera que fue espontáneo y que, pese al agua que trajeron para sofocarlo, las llamas no cedieron hasta que el templo se consumió.

Imagen: Códice Durán – Moctezuma y cometa

Otro portento fue la caída de un rayo, en una llovizna ligera, sobre el templo de Xiuhtecuhtli; deidad que se relacionaba con el poderío del tlatoani. De igual forma se describe que un tetzahuitl fue que el agua del lago burbujeaba, parecía hervir y varias casas se inundaron; también la aparición nocturna de Cihuacóatl llorando: “¡Oh! Hijos míos ya ha llegado vuestra destrucción, hijos míos dónde os llevaré”. También en varios textos se cuenta con bastante detalle que entre la pesca se atrapó un Cuatezcatl, un ave parecida a una garza, pero con algo semejante a un espejo en la mollera, en él Moctezuma vio las estrellas (a pesar de ser mediodía) y después miró hombres armados montando “animales parecidos a venados”.

Sahagún relata dos presagios más: el primero es que recién llegados los españoles, Moctezuma mandó un grupo de personas a enfrentarlos, pero Tezcatlipoca apareció con vestimenta de la antigua Chalco, les dijo que ya no hay remedio y les mostró una visión donde la ciudad ya estaba destruida. El segundo, traducido por Garibay menciona que en los últimos días del sitio de Tenochtitlán mientras había una llovizna, apareció una llama que hacía giros por todo el lugar. Después de aquello Cuauhtémoc se entregó.

Imagen: Códice Florentino de fray Bernardino de Sahagún. Libro XII -Presagio Cuatezcatl.

Los presagios fueron una forma, para los nahuas novohispanos, de explicarse la Conquista bajo los ideales de su cultura, se piensa que la variedad de relatos es debido a que en aquel entonces la memoria colectiva se transformaba constantemente y para aquellos autores que buscaron expresar lo que se vivió fue una transición por caminos distintos que no terminaba de asentarse, al menos en lo que consistían estos relatos. Eran recuerdos que buscaban entenderse, algunos dejados a un lado por no adecuarse a ciertos parámetros y otros incluidos por sus características, por lo tanto, la lectura debe hacerse bajo distintos paradigmas.

Fuentes:

Pastrana Flores, Miguel, Historias de la conquista. Aspectos de la historiografía de tradición náhuatl, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 2009, ilustraciones, 300 p. (Serie Teoría e Historia de la Historiografía, 2)


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