Cultura

Tepoztlán: de artesanos y música

Los artesanos de Tepoztlán cuentan con varios productos locales que llevan su tradición, sin embargo se ven modificados por el turismo y la saturación que provocan los revendedores.

| Por: Gaby Méndez
| Imagen de portada: Secretaría de cultura, Visit México.

El turismo forma parte del ciclo cultural de las comunidades, repercute en las construcciones simbólicas e identitarias; siempre más allá de la mera activación económica. El turismo parece nacer de la belleza que cada representación cultural guarda, y sin embargo todo va en dos vías; pues la belleza cultural se modifica por el turismo.  Uno de los rubros que se ha modificado a partir del creciente vaivén de las masas a lugares llenos de historia, es el de las artesanías. Se torna, hoy en día en un producto, que sí conserva trasfondo histórico cultural; pero su significado está indudablemente mancillado. Removido y reconfigurado para guardar memorias en él, al menos desde el punto de vista del comprador, mas por parte del productor se considera que aún no desvirtúa totalmente el motivo. Pero lo que resulta indudable es que la artesanía se ha convierte en mercancía para el turismo. La Universidad de Alicante publica un análisis interpretativo del impacto del turismo en el patrimonio cultural artesanal, específicamente en el pueblo de Tepoztlán.

 Tepoztlán forma parte de los “Pueblos Mágicos” de México; siendo el cerro y la Pirámide del Tepozteco las principales atracciones.  A través de entrevistas a los diferentes actores que participan en lo artesanal, se corrobora que las artesanías locales continúan con su trasfondo cultural, forma parte de sus tradiciones y mitos, para ellos se ofrece un poco de la identidad tepozteca. La comunidad se destaca por las artesanías propias como, la casita de pochote, el teponaztle, el traje de chínelo, el palo de lluvia y otras más. La casita de pochote se crea a partir de las espinas de la ceiba aesculifolia o árbol de pochote. En un principio esta materia prima se extraía de la misma comunidad, pero ahora se trae de otros estados, debido a que se busca la conservación de la flora local.

Fotografía: Morelos Travel.

Una artesanía que es popular en distintas zonas turísticas del país es el palo de lluvia, se hace con un palo de bambú con semillas dentro que al pasearse de un extremo a otro se escuchan las gotas sobre la tierra. Su nombre prehispánico era ayochicahuaztli, se consideraba un instrumento musical, este era fabricado por el tlapizcatzin, que era un sacerdote que fungía como un maestro de música. El ayochicahuaztli no solamente se hacía con semillas, también se usaban caracoles y era el deber del Quaquacuiltzin, un sacerdote viejo, llevarlo al frente de la procesión de tocadores de caracol marino, la cual llegaba hasta el santuario de los tlaloques. Lo hacía sonar en honor al Dios de la lluvia. Este es un claro ejemplo de la reconfiguración del significado, pues los turistas lo consumen debido a lo estético y recreativo.

El teponaztle es un instrumento prehispánico que permite generar el sonido al golpearlo con baquetas, se considera es el instrumento símbolo del dios Tepozteco y forma parte de la tradición oral local. En la época prehispánica era un instrumento que se usaba para llevar el compás en los cantares e himnos, quien lo tocaba era el tlapizcatzin, quien enseñaba y corregía los cantos. El teponaztle cuando era de piedra se usaba en la fiesta de los pendones, en la que se hacía una quema de incienso y al final, tras el teatro gladiador, se sacrificaba a un esclavo sobre el teponaztle o teponaztli. También en las festividades de Huitzilopochtli, los esclavistas contrataban músicos y al son del teponaztli instruían a los esclavos.

Fotografía: Museo Nacional de Antropología.

El análisis nos permite ver que el principal motivo por el que la artesanía permanece en Tepoztlán es el valor comercial, los turistas son el medio de sustento de estas comunidades. Inclusive se han terminado por generar grupos de comercio, y el carácter de artesano pareciese que queda en segundo plano. A pesar de ello, su identidad cultural es considerada un activo e intentan que se encuentre implícita en sus piezas, englobando procesos y producto final.

Los artesanos que participaron en este estudio piensan que para su permanencia en la creación de artesanías es necesario un valor comercial, el turismo desarrolla la producción artesanal y a la vez obliga a los productores a modificar su técnica, las materias primas (para que sea rentable) y, aún más interesante, la estética. Esto se refiera a que modifican la ornamentación de algunos de los objetos para adecuarse a lo que el mercado marque, sin embargo se mantienen los mismos signos y sus significados tradicionales. Lo que resulta un hecho es que los artesanos no pueden subsistir de solamente la venta, por lo que deben participar en otros procesos como lo son la agricultura o servicios turísticos. Suele ser durante las temporadas altas, cuando se dejan llevar por el comercio de sus productos artesanales.

Fotografía: Secretaría de Cultura, Visit México.

Los artesanos de esta zona atribuyen sus conocimientos a la herencia de sus padres y abuelos, de generación en generación es que se aprende el trabajo, y la gran mayoría inculca el valor simbólico de las piezas. También cabe destacar que se traen artesanías de otras comunidades del país y algunas veces se posicionan mejor que las locales, y por ello deben ofrecerlas, a pesar de ello la relación con artesanos de otras comunidades siempre son de cordialidad y amistad. Esto se debe a que comparten la idea de que resulta más atractiva la variedad y fortalece la identidad social.

El mayor problema que se enfrenta es la reventa. Los puestos de revendedores suelen saturar el mercado y generan que los verdaderos artesanos se pierdan entre el pajar. Esta saturación genera que se abandone la producción personal y se unan a los revendedores. Se estima que, del total de comerciantes de artesanías, solamente el 15% genera sus propios productos. Todo ello propicia a que las nuevas generaciones perciben la actividad artesanal como poco rentable, y por ello no sigan el oficio. También la artesanía pierde su valor, y la calidad del tallado se va perdiendo.

Fotografía: Saldaña.

Como en todas las artes, existen pocos productores que se han consolidado y son reconocidos por la misma comunidad e inclusive por los turistas; ofreciendo productos de mucha calidad y de precios altos. Finalmente, un fenómeno que sigue creciendo es el regateo, que genera incertidumbre en el artesano, pues jamás sabe cuánto y a qué precio lograra vender la artesanía. Y orilla a varios a entrar en el negocio de la reventa.

Iglesias, S. (2013). Tradiciones populares mexicanas. Selector.

Saldaña-Ortega, O. A., Serrano-Barquín, R. D. C., Pastor Alfonso, M. J., & Palmas Castrejón, Y. D. (2018). Análisis interpretativo del impacto del turismo en el patrimonio cultural artesanal. Tepoztlán, México.
Turrent, L. (2016). La conquista musical de México. Fondo de Cultura Económica.


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