Arte

Salvador Dalí: Ilustrador de la Divina Comedia

En este año tan especial para Dante y la Divina Comedia, recordamos su interesante relación con el pintor surrealista, Salvador Dalí.

| Por: Enrique Esteban Zepeda Vázquez.

En este año de 2021, se celebra en Italia y en muchas partes del mundo, el Anno Dantesco para conmemorar el 700 aniversario de la muerte de Dante Alighieri, el poeta italiano autor de la Commedia. La “Divina” Comedia, como la llamó Boccacio, es considerada una obra maestra de la literatura universal, comparable con la Odisea de Homero y el Quijote de Cervantes.

Pero, ¿por qué relacionar a Dante o a la Divina Comedia con Salvador Dalí? Dante era un escritor y Dalí un pintor; ambos han sido mundialmente reconocidos en cada una de sus disciplinas, y a través de los años, podríamos decir ya a través de los siglos, cada uno de ellos ha sido admirado por millones de personas.

Por lo que respecta a Dalí, generalmente se le reconoce como el pintor más representativo del surrealismo, artista extravagante de nacionalidad española, con grandes bigotes, de gran fama exótica y adorador del dinero. Pero muy pocos conocen su faceta relacionada con la literatura, tanto como escritor como ilustrador.

Algunos han podido admirar en museos internacionales, galerías o casas de subastas obra gráfica atribuida a Dalí, y algunas de las obras más reconocidas en este medio son aquéllas que realizó para ilustrar la Divina Comedia de Dante publicada por Les Heures Claires, Paris.

Algunos años después de haber sido expulsado del movimiento surrealista por André Breton (1939), influido (y fuertemente atemorizado) por las posibilidades de destrucción contenidas en los átomos de hidrógeno que estallaron en Hiroshima y Nagasaki, y dieron fin a la Segunda Guerra Mundial (1945), Dalí se centró en las investigaciones científicas para entender la naturaleza de la materia, formada a partir de elementos tan pequeños como los átomos, los protones y los neutrones.

Si bien es cierto que Dalí continuó basando sus pinturas y teorías iconográficas en elementos científicos, pero con cambios, también es verdad que abandonó el surrealismo y trató de profesar la religión católica. Dejó de representar a través de la pintura y de una manera realista los sueños del subconsciente, como lo hacía antes, basado en las ideas de Freud, Lacan y los psicoanalistas, para ahora, fundamentar su pintura en los avances científicos del conocimiento de la composición de la materia y su facilidad de destrucción de Heisenberg. De este modo, Dalí, en vez de encerrar en los cajones que aparecen en muchas de sus obras los deseos más ocultos de la gente, buscó encontrar a Dios en la parte microscópica de la materia, y así, se desligó del surrealismo de Breton para iniciar su etapa atómica, que algunos también consideran como surrealismo místico-nuclear.

En 1949, Salvador Dalí fue a Roma a visitar al Papa Pio XII para mostrarle una de las versiones de su Madona de Port Lligat. Estando allá, el gobierno italiano le encomendó ilustrar la obra magna del poeta de ese país, que de acuerdo con información de la época¹, la realización se haría “con motivo del Año Santo”; el cual se celebró en 1950. Lo anterior lo confirmó Dalí, en la edición del 31 de diciembre de 1949 de Le Figaro Littéraire (Paris), a su entrevistador Louis Pauwels, al responder que ha “firmado un contrato con la editorial del Estado italiano para realizar doscientas (sic) ilustraciones de la Divina Comedia2

En una acuarela firmada y fechada en 1950, planeada para ilustrar una revista encontramos: 

Dalí. Reportaje exclusivo para Vogue, de su actividad en 1949:

As you like it. Luciano Visconti Subvencionado por el estadoDon Juan Tenorio. Teatro Nacional.
Luis Escobar
Ilustraciones para la Divina Comedia
-Poligráfico del Estado –
Salomé.
Royal Covent Garden. Pitter Lorne

El 31 de enero de 1950, se publicó la entrevista que William M. Freeman, del diario Globe Democrat de Saint Louis, hizo a Dalí, quien dice haber recibido el encargo del gobierno italiano para ilustrar La Divina Comedia de Dante y que cree que “será su obra cumbre, en la que habrán cien cuadros y que le tomará dos años, tal vez más”.

“Luego, le muestra esbozos del primer cuadro para que el reportero entienda perfectamente lo que quiere decir cuando habla del giro que ha dado su obra, gracias a la influencia de Einstein. Dalí se incorporó rápidamente, dio un par de zancadas para ir al otro lado de la habitación y empezó a buscar entre una pila desordenada de dibujos, fotografías y bosquejos. Con un gesto de satisfacción sacó uno y lo sostuvo en alto. ‘Éste es el Infierno. Es un cuerpo que está en proceso de desmembramiento. Se puede decir que es la desintegración. El cuerpo se está convirtiendo en las texturas, en los materiales, en las partes elementales de la materia de la cual está hecho. Es la materialización del cuerpo.’ Era un cuadro sobrecogedor. El cuerpo, un dibujo minucioso en lápiz, aparecía atrapado en su centro como si el vórtice de un gran tornado lo estuviera atravesando llevándose a su paso huesos, carne y nervios en un gran remolino.”³

En abril de 1950, en entrevista realizada en Nueva York por José M. Massip para la revista Destino, al responder sobre otros proyectos Dalí dijo que ilustraría la Divina Comedia: “Se me ha encargado el trabajo para una edición monumental italiana y pienso completarlo también en Cadaqués durante el verano. Es una obra que me atrae hasta la obsesión porque encuentro en ella los dos aspectos de mi propia vida. El libro me apasiona y tengo ya construido mi trabajo mentalmente.”4

¿Cuáles son esos aspectos de la vida de Salvador Dalí? Dalí indica en una entrevista5 a André Parinaud que si “Dante me ha interesado durante tanto tiempo -más de diez años- es por su visión del mundo angélico.” Dalí señala que “la idea de un ángel le estimula, porque si Dios es inasible, es cósmico porque no puede estar limitado; los ángeles tienen forma. Protón y neutrón son, para mí, unos elementos angélicos. Rafael y San Juan De la Cruz están cerca de los ángeles.”

Por otra parte, el otro aspecto es el amor obsesivo de Dalí hacia Gala (Helena Diakonova), su musa y esposa, a quien equipara con Beatriz, por el mismo amor que Dante le profesaba. Durante 30 años, Dante estuvo exiliado y condenado a muerte, soñó con Beatriz, a quien sólo había visto cruzar una vez a su lado.

El artista concluyó las acuarelas requeridas entre 1950 y 1952, por lo que después de la inauguración de la Primera Bienal Hispano Americana que tuvo lugar el 12 de octubre de 1951, Dalí pudo exponer 32 de sus obras de las cuales, por lo menos dos acuarelas fueron realizadas para ilustrar la Divina Comedia: “El Centauro” y “Dante en el Infierno”, desde el 22 de enero de 1952 y hasta finales de febrero de 19526, en los salones de la Sociedad Española de Amigos del Arte en Madrid. Luego, a partir del mes de marzo del mismo año, lo haría en el Museo de Arte Moderno en Barcelona.

Más adelante, José Pla escribe en la edición del 19 de junio de 1952 de la revista Informaciones, una entrevista a Salvador Dalí que tituló Un ambiente personal, en la que el pintor señala que está cansado de trabajar, pues en los últimos días lo ha hecho como un esclavo, realizando las ilustraciones de la edición nacional de ‘La Divina Comedia’, que está preparando el Estado italiano. Señala haberse comprometido a pintarlas tres años antes, y no lo hizo, por lo que unos días antes, había recibido un telegrama, más bien un ultimátum, que le obligó a terminar más de cien ilustraciones en menos de una semana. Dalí se las mostró a José Pla y le dijo que en esos dibujos acuarelados había una gran novedad. El infierno de Dante está representado bajo una luz radiante, mediterránea. Ello, porque quería reaccionar, sobre todo, contra Gustavo Doré que ilustró el infierno de Dante con dibujos tan oscuros, tan invisibles, tan indiscernibles, que habría sido mejor dejarlo todo en un negro total. “Ahora yo no estoy conforme con la pintura invisible. Lo menos que puede pedirse a una pintura es que se vea lo que tiene dentro, ¿no es verdad? Por eso mis ilustraciones tienen esa luz radiante, a pesar de ser, naturalmente, infernales.”7

En noviembre de 1953, Dalí informó haber “dejado listas las últimas 102 ilustraciones que para una edición especial de la Divina Comedia de Dante, me encomendó el gobierno italiano a través del Instituto Poligráfico de Roma. Este mes, probablemente, se exhibirán dichas ilustraciones en aquella capital”8. Entre diciembre de 1953 y enero de 1954, Dalí expuso en la Galería Carstairs de Nueva York, las ilustraciones para la Divina Comedia9

Más adelante, en la primavera de 1954, Dalí presentó en el Palazzo Pallavicini en Roma y en otras ciudades italianas, obras de pintura y joyería diseñadas por él, exponiendo, entre otras, las 102 acuarelas que elaboró para ilustrar la Divina Comedia.

En relación con el número de acuarelas que fueron pintadas por Dalí para ilustrar la obra, Wolfgang Everling indica que “los archivos de Richard H. Mayer, Bamberg, contienen un documento concediendo a Joseph Foret los derechos de autor de 103 acuarelas de Dalí. Estos derechos le habían sido devueltos al artista por la Imprimeria dello Stato, Roma. El número de acuarelas está escrito dos veces en arábigo,seguido por la palabra francesa cent-trois (ciento tres). La firma es de Dalí.” ¹⁰

La Libreria dello Stato publicó un catálogo de edición limitada a 750 copias, reproduciendo litográficamente algunas de las acuarelas que habían sido comisionadas a Dalí.

Grupos italianos comunistas y nacionalistas se opusieron de inmediato, por una parte, a que fuera un extranjero el que ilustrara esa obra maestra de la literatura italiana y por la otra, que se derrochara dinero en ese proyecto. El gobierno italiano lo canceló y devolvió los derechos de reproducción de las obras a Dalí, permitiéndole también, mantener el pago recibido por su trabajo.

En 1959, el famoso editor francés de libros de artista Joseph Foret, quien dos años antes había publicado las “Pages Choisies de Don Quichotte de la Mancha” ilustradas por Dalí, se encargó de realizar una edición de lujo de la Divina Comedia.

En 1960, el Musée Galliera de París, Francia, expuso 101 de las acuarelas de Dalí elaboradas para ilustrar la obra de Dante y se hizo publicidad al libro que finalmente, se publicó con un tiraje de 21 ejemplares de gran lujo, que además de aguafuertes y xilograbados, incluían descomposiciones de varias de las estampas que muestran los diferentes estados de impresión, así como las planchas en cobre utilizadas para la impresión e incluso, las acuarelas originales.

A su vez, los señores Jean Rivière, Jean Estrade y M. Blairon, directivos de la editorial Les Heures Claires, realizaron una edición más accesible al público. El tiraje fue muy superior, aunque también hubo ejemplares de hasta 12 volúmenes a los que únicamente les faltaron las acuarelas originales.

A efecto de reproducir las acuarelas de Dalí fue necesario trabajar ardua y pacientemente durante 55 meses. Se inició en abril de 1959 y concluyó el 23 de noviembre de 1963. La edición más conocida, únicamente incluye estampas impresas en papel Rives, “utilizando la técnica de grabados sobre madera”. 

La impresión de las estampas fue sumamente compleja. De acuerdo con el valuador de arte y experto en Dalí, Bernard Ewell, “son una combinación de grabado y relieve impresos en color y basados de acuarelas originales creadas por Salvador Dalí para esta obra. Los bloques de impresión fueron creados por Raymond Jacquet y su asistente Jean Tarico y muestran un alto grado de destreza artística y fidelidad a las acuarelas”.¹¹

En una entrevista con Jean Estrade sostenida por el Dr. Wolfgang Everling, se pudo conocer que los primeros ejemplares de lujo, publicados por Joseph Foret, fueron realizados como xilografías con bloques de madera, pero luego de haberse gastado éstas y para estar en posibilidad de reproducir la serie “popular”, se tuvieron que realizar impresiones en resina sintética¹². Se grabaron aproximadamente 3,500 bloques y adicionalmente, se contó con la ayuda de varios grabadores en cobre.

Posteriormente, en 1964, la editorial Arte e Scienze Salani publicó en Italia una edición utilizando grabados originales editados por Les Heures Claires. Más adelante, en los años setenta editores alemanes y españoles hicieron ediciones limitadas a sus países también utilizando grabados originales de Les Heures Claires. Finalmente, en el año 2000, se llevaron a cabo ediciones conmemorativas que se publicaron en 2004, para el Centenario del nacimiento de Salvador Dalí.

La ilustración de libros por parte de no se limitó a esta obra. Si bien es cierto que la Divina Comedia es un importante libro de artista que incluye estampas realizadas utilizando técnicas xilográficas y heliográficas para los ejemplares especiales, desde que tenía 15 años de edad, Dalí había ilustrado revistas, tanto sus portadas como artículos e incluso la publicidad aparecida en ellas, y de igual forma, había ilustrado libros propios y de diversos autores, la lista es muy amplia y en próximas entregas podremos hablar sobre ellos.

Notas.

1.- Mesa de Redacción. La Vanguardia Española, jueves 20 de abril de 1950. p. 10

2.- Dalí, Salvador. Obra Completa. Vol. VII. Entrevistas. Ediciones Destino, Barcelona 2006, 1ª. Ed. (p. 160).

3.- Dalí, Salvador. Obra Completa. Vol. VII. Entrevistas. Ediciones Destino, Barcelona 2006, 1ª. Ed. (p. 164).

4.- Massip, José Ma. Dalí Hoy. Destino, 1 de abril  de 1950. No. 660. p. 3

5.- Parinaud, André. Confesiones Inconfesables. Editorial Planeta, Barcelona 1977.

6.- Bellido Gant, Ma. Luisa. Relaciones Artísticas y Culturales España-América 1900-1960: Viajes de Ida y Vuelta. Consultable en: http://www.ugr.es/~mbellido/PDF/014.pdf

7.- Dalí, Salvador. Obra Completa. Vol. VII. Entrevistas. Ediciones Destino, Barcelona 2006, 1ª. Ed. (p. 252).

8.- Crónica de la Jornada. La Vanguardia Española, sábado 7 de noviembre de 1953. p. 13

9.- Dos aspectos del arte español de hoy. Los cronistas de la Vanguardia en el Extranjero. En Nueva York. La Vanguardia Española, miércoles 14 de enero de 1953. p. 11

10.- Everling, Wolfgang. Dante. La Divina Comedia de Dante. Ilustrations de Dalí. Reestableciendo la correspondencia entre el texto y las imágenes. Editorial dante-2000.de, Hamburg. Traducido por Enrique Esteban Zepeda Vázquez.

11.- Ewell, Bernard. Entrevista con el autor.

12.- Everling, Wolfgang. Idem.