Cultura

Parque Masayoshi Ohira: Encanto japonés en Coyoacán

Descubre un rincón de serenidad japonesa en medio la caótica Ciudad de México.

| Por: Claudia Rodríguez Gómez y José Figueroa Gordillo.
| Fotografías por: Fer Zambrano.

En la gran Ciudad de México puedes encontrar un escenario totalmente diferente al caos y la vorágine de la capital. Un espacio cuya arquitectura es capaz de contagiarte de la tranquilidad característica de la filosofía Zen.

El parque Masayoshi Ohira es una joya de nuestra ciudad pues es un espacio que logra transportarnos a Japón desde la alcaldía de Coyoacán. Es un parque público y muy familiar pues cuenta con juegos para niños y múltiples jardines, cuyo principal atractivo son sus estructuras representativas de la arquitectura japonesa.

El arco que da la bienvenida a los visitantes de una manera imponente pero elegante, hace gran juego con el puente arqueado y rojo que cruza el pequeño lago lleno de carpas doradas, peces japoneses que puedes alimentar desde las orillas del estanque.

Múltiples y pequeños faros orientales alumbran este bello parque de noche dando una imagen muy diferente que vale la pena ver. Sentarse por la fuente de piedras o relajarse en el domo son algunas de las cosas que se pueden hacer en este estético parque con el nombre del sexagésimo noveno primer ministro de Japón.

Este parque fue un regalo de la embajada del país del Sol naciente al gobierno de la capital de México que según la placa en la entrada del parque fue inaugurado el 14 de febrero de 1942. Acorde con su fecha de inauguración, es un lugar con mucho potencial romántico para ir en pareja.

Debido a su estética, es un popular destino para fotógrafos y videógrafos que a menudo encontrarás realizando alguna sesión. Es un sitio concurrido durante los fines de semana, pero si vas cualquier otro día está prácticamente vacío, lo que te permitirá disfrutarlo aun más.

Su cercanía con los Estudios Churubusco lo convierte en una locación popular para sus programas de televisión y en otros tiempos también sirvió como un área de descanso para actores como Capulina, Tin Tan, Cantinflas y Pedro Infante.

Se trata de un lugar que recomendamos conocer, sobre todo porque representa un esfuerzo por reunir a dos culturas tan diferentes como lo son la japonesa y la mexicana en un espacio con un encanto especial que nos da la oportunidad de sentirnos en Japón, a pesar de estar en pleno territorio azteca.