Cine

Parásitos: la tragedia de la aspiración.

Un retrato de la lucha y la aspiración entre clases sociales.

| Por: Alan Rosas.
| Imágenes: Parásitos de Bong Joon-ho.

Tras su reciente victoria en los Globos de Oro en la categoría de mejor película extranjera, Parásitos, del director surcoreano, Bong Joon-ho, ha captado la atención de un gran número de espectadores. Sus funciones en la Cineteca se agotan con facilidad y las recomendaciones de boca en boca parecen no tener fin. ¿Qué es lo que la convierte en una de las películas más comentadas del año pasado?

La película cuenta la historia de la familia Kim, conformada por cuatro miembros (Los padres, hijo e hija). Personas de escasos recursos que mediante el engaño y su astucia llegan a trabajar para la adinerada familia Park, al hacerse pasar como profesionistas sin ninguna relación entre ellos.

El guión de Parasites es quizás el punto más fuerte de todos los elementos que la conforman y en mi opinión cuenta con una historia tremendamente original que además logra saltar de un género a otro sin generar ningún tipo de problema. He estado pensando en alguna película capaz de hacer lo mismo y no me ha venido ninguna a la mente, todas se casan con su género, pero aquí Bong Joon-ho lo hace con resultados excelentes pues comienza como una película de comedia y a la mitad se convierte en un thriller con tintes de terror y una fuerte crítica social.

La diferencia entre clases sociales vuelve a tomar el rol protagónico en esta cinta, una temática que el director ya había retratado en su filme, Snowpiercer. En ambas películas nos presentan a personajes menos afortunados que miran a la clase alta con aspiración, pero conforme se van adentrando en ese mundo, se dan cuenta de que en realidad no les gustaría formar parte de él e incluso llegan a repudiarlo.

A pesar del repudio que llegan a sentir los pobres al estilo de vida de los ricos, la película no retrata a estas clases de la forma estereotípica: pobres bondadosos y ricos como villanos. Al ser la familia Kim la protagonistas, nosotros como audiencia queremos que no sean descubiertos y continúen gozando de los sueldos otorgados por el señor Park y su familia, pero las acciones que toman para poder mantener la mentira no son para nada éticas ni morales. Por otro lado, la familia Park tampoco es una familia inmaculada: critican, mienten, despiden a sus empleados sin pensar mucho en sus necesidades y hablan sobre las personas a sus espaldas. Pero es precisamente esta forma de retratarlos lo que hace que Parásitos se alce sobre otras cintas que tocan la temática, presenta seres humanos con diferentes experiencias de vida que han formado su carácter. No hay villanos, sólo hay formas diferentes de ver al mundo.

Parásitos también es una clase maestra sobre la regla máxima del cine: “Muestra, no lo digas”. Si bien no es una película silente, la mayoría de los estados de ánimo y los trasfondos de los personajes se nos muestran con pequeños detalles visuales, lo cual evita la existencia de diálogos cargados con exposición.

El apartado visual también funciona como una poderosa herramienta para permitirnos ver las diferencias entre los estilos de vida de ambas familia. Los Park viven en una bella casa en una colina mientras la familia Kim vive en un semisótano, muy por debajo de los demás. Además, en la mayoría de las escenas donde los Kim se encuentran en su entorno natural hay muchas personas (restaurantes atiborrados, refugios y calles llenas gente) mientras las escenas de los Park los muestran completamente solitarios, como si estuviesen en una clase de burbuja.

Hay una escena particular que me pareció impactante y en la cual se marca de manera muy tajante la diferencia entre clases. Un diluvio comienza a caer en la ciudad lo cual arruina los planes de los Park para celebrar el cumpleaños de su hijo en un campamento y lo único que hacen es regresar a su casa a disfrutar de su platillo favorito y descansar, incluso el niño prefiere dormir bajo la lluvia dentro de su casa de campaña. Mientras esto sucede, el barrio de los Kim se está inundando, el sistema de drenaje colapsa y causa que las aguas negras entren en el hogar de los Kim destruyendo lo poco que tienen, por lo que se ven forzados a pasar la noche en un gimnasio que ha sido acondicionado como un refugio temporal .

No hay escena que considere innecesaria pues absolutamente todas tienen relación con acciones que pasan en el futuro. Pequeños diálogos hacen referencia a revelaciones posteriores y detalles que parecen insignificantes toman una gran importancia con el avance de la historia. Cada idea establecida tiene un remate.

A pesar de desarrollarse en un país a kilómetros del nuestro la historia tiene la capacidad de resonar en cualquier sociedad o espectador. Para mí se convirtió en una de las mejores películas de 2019, un filme muy bien construido que demuestra a un director en total control de la narrativa que quiere contar. Por más que lo pensé no logré encontrarle fallo alguno y creo que hacen falta más películas como estas,  accesibles y entretenidas, pero que no dejan de plantearnos cuestionamientos sobre nuestro papel en la sociedad y a las cuales les continuamos buscando significados mucho tiempo después de que los créditos dejaron de correr.