Cultura

Nostalgia, amor y olvido: Freud y diccionario náhuatl

Superposición de tres conceptos sacados de un escrito de Freud y del Diccionario Náhuatl, con motivo de Año Nuevo y la inspiración del corazón.

| Por: Gaby Méndez.
| Imagen de portada: Saner.

Cuando se acerca el final de una etapa, el inicio de un capítulo, un polo de la memoria suele envolver nuestro pensar, hablo de la nostalgia. Néstor Braunstein le llama el goce de la memoria aferrada a lo perdido y ausente. Un concepto que parece contraponer dos ideas que, en primera instancia, se sienten contradictorias; ¿acaso lo perdido, lo aferrado y lo ausente debe gozarse? ­

Siempre que un año termina celebramos mucho de lo que pasó, tal vez lamentamos una que otra cosa, pero lo que resulta una ley es mirar con optimismo lo que vendrá. Se dice que el ser humano vive para coleccionar y por ello nos movemos a diario en busca de una nueva experiencia. Toda experiencia se acumula mediante los cinco sentidos, y basta con que solo uno de ellos sea disparado para sentir el llamado “goce de lo ausente”. El concepto de nostalgia (del griego clásico [nóstos], regreso y [álgos], dolor) en general se entiende como algo negativo, pero Braunstein, nos permite revisar el concepto de forma más flexible.

Imagen: Señor Salme.

Freud sostenía que el “amor es nostalgia”, porque para él, el amor es de lejos, lejos en el tiempo que no vuelve y en su recuerdo toda la idealización encuentra su lugar. Lejos en proximidad física, le exenta de la decepción, incluso de la lealtad. También consideraba que la nostalgia solía aferrarse a nuestra mente, porque el olvido no es posible. Para él no había manera de eliminar toda huella de lo acontecido.

Cuando se busca nostalgia en el Diccionario de la lengua náhuatl o mexicana de Rémi Siméon no hay ninguna coincidencia, sin embargo, en la plataforma de la UNAM “Gran Diccionario Náhuatl” se obtiene que “icnomati mo” significa sentir nostalgia, esto se avala con el “Diccionario Náhuatl de los municipios de Mecayapan y Tatahuicapan de Juárez” del 2002. Aunque en otros diccionarios de la lengua náhuatl “icnomati mo” se refiere a ser humillado o a ser rebajado, por lo que se entiende que la nostalgia podría tener una connotación negativa en la cultura prehispánica. Recordemos que cuando un pueblo era conquistado en seguida se colocaba una escuela, para que se reconociese la cultura mexica y su pasado como propio, por lo que la remembranza del pasado cultural del conquistado buscaba ser erradicado. Este es uno de los factores por los que es fácil encontrar muchas expresiones referentes al olvido.

Imagen: Alonso de Molina, Vocabulario en lengua castellana y mexicana

“Ilcua” significa olvidarse o desmerecer y puede agregársele el adverbio de cantidad “cen”, que refiere a “completamente”, así surge un nuevo término que es: “tlecemilcaualiztli”. Esto significa “olvido perpetuo” que, una vez más va contrario a la idea del psicoanálisis de Freud.

Finalmente, la palabra “amor” en el Diccionario de la lengua náhuatl o mexicana se encuentra como “tlaçotla” y el adverbio de lugar que refiere a lejos es “ueca”. Existen varias palabras con este adverbio, está por ejemplo “uecapa nite-itztiuh” que puede significar andar lejos de alguien, pero no existe ninguna significación afectiva al respecto, desde esta perspectiva podríamos cerrar esta idea afirmando que el adverbio de lejanía no suele estar aunado a la afección, pero no descartamos la riqueza del lenguaje y su habilidad para sorprender. Y así el último concepto superpuesto vuelve a desencajar.

Imagen: Saner.

El lenguaje forma parte de la estructura de pensamiento y por lo tanto en sus características se puede describir la forma de pensar de una sociedad que le ocupa; no entraremos en las discusiones respecto a si el lenguaje fue antes que el pensamiento o si el pensamiento precede al lenguaje, o si ambos están ligados y son simultáneos. Simplemente hay cosas que se quieren comunicar, cosas que pensamos y expresamos por medio de palabras, las cuales tienen un poder enorme, hay varias que son usadas en determinados idiomas o en determinadas épocas. Surgen, se transforman y, a veces, se quedan escondidas esperando ser expresadas.

Cuando algún sabor te recuerda a la cena que tuviste con aquellos que quieres y que, quizá, ya no están más. O el olor de cierto parque te hace sentir como en el jardín de un lugar que sabes ya no verás. Al menos por un tiempo. Sientes ganas de llorar y sonreír a la vez. Si te ha pasado, puede que ello sea la nostalgia. No la del psicoanálisis o la del diccionario, sino la de la experiencia. Y por ello es que cuando leí de Braunstein que la nostalgia es el goce de la memoria aferrada a lo perdido y ausente, pensé que era cierto. Sin leer más allá de todo el contexto científico que la afirmación contiene. Sino sólo porque sucede. Sonrisa y lágrima a la par.

Mientras pasaba las páginas del diccionario buscando lo que ahora expongo encontré la palabra, que tal vez represente lo nostálgico. “Neyollotilo”, adjetivo que significa digno de la memoria, algo que debe ser guardado en el recuerdo. Este se deriva de “yollotia”, que Fray Andrés de Olmos en 1547 traduce a “poner en el corazón” y Alonso de Molina en 1517 describe como “la inspiración”.

Imagen: Raúl Urias.

Referencias:

Braunstein, N. (2011, junio 16). Diálogo sobre la nostalgia en psicoanálisis. Desde el Jardín de Freud, Vol. 11, pp.51-66. 2019, diciembre 27, De Fundación Mexicana de Psicoanálisis Base de datos.

Hernández, Esther. Vocabulario en lengua castellana y mexicana de fray Alonso de Molina, edición facsímil y estudio preliminar. Madrid, España: Ediciones de Cultura Hispánica.

Olmos, fray Andrés de. Arte de la lengua mexicana, ed., estudio introductorio, trad. y notas de Ascensión Hernández de León-Portilla y Miguel León-Portilla, México, UNAM (Instituto de Investigaciones Históricas), 2002

Siméon, R. (1977). Diccionario de la lengua náhuatl o mexicana (Vol. 1). Siglo XXI.

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