Cultura

¡No se petatea!

Una tradición prehispánica que se mantiene viva gracias los esfuerzos de los indígenas y los artistas modernos.

| Por: Gaby Mendez.

Como viajeros culturales reconocemos que el lenguaje y sus variaciones son fundamentales para entender una comunidad e interactuar con ella. En América Latina se usan cientos de palabras con origen indígena, pero pocas de ellas son consideradas vitales en el idioma. Se han realizado diversos análisis sobre la lengua española, los más importantes son: Lengua y dialecto del Español de América de Max Wagner e Historia de la Lengua Española de Rafael Lapesa. Aunado a estos textos Marius Sala amplia el horizonte con un artículo Sobre la vitalidad de los indigenismos hispanoamericanos.

Existen 10,000 indigenismos en el diccionario, de estos 986 cumplen con alguno de los tres criterios para considerarse vitales en el español contemporáneo: su difusión geográfica, la productividad en cuanto a derivados y su riqueza semántica. Si una palabra se puede categorizar en los tres rubros, entonces se le trata como palabra “núcleo”; la cual puede ser ascendida a “núcleo de los núcleos” si su alcance va de 4 a más países.  Actualmente hay 15 palabras en náhuatl avaladas por Sala que son “núcleo de núcleos”. Al extrapolar los tres análisis se obtiene que Wagner, Lapesa y Sala coinciden en que 11 palabras en total pueden ser “núcleo de los núcleos”, una de ellas es petate.

Fotografía: Henry Klein.

Petlatl es un vocablo náhuatl que da origen a la palabra petate. Petlacoatl es un derivado del vocablo mencionado que significa “estera tejida con serpientes que apuntan en todas direcciones”. Con la palma de petate tejida se hace una alfombra que principalmente se usa para dormir, no se cuenta con una medida exacta pero sus dimensiones principalmente oscilan entre 70 y 200 cm de largo. En la época prehispánica los petates significaban riqueza y poder, ya que separaban al ser físico del suelo durante el descanso de la mente, inclusive se usaba en tronos mayas. De igual forma, el símbolo del petlacoatl es el entretejido, este se incluía en los antiguos calendarios mesoamericanos y era presagio de muerte o ascenso de gobernantes; la textura del petate hace alusión a las serpientes, animales a los que se le atribuía la dualidad divina y el poder de descender por dimensiones.    

El uso del petate se fue ampliando, sobre él se secaban las semillas, se envolvían a los muertos y era un elemento básico en el ritual del matrimonio. Todo ello debido a que la tradición pasaba de generación en generación y se requería tanto de conocimiento en el material como de la técnica de tejido. Los artesanos dedicaban mucho tiempo en su creación ya que se reconocía como un ritual que representaba “todo el mundo integrado”, el entretejido representaba el cosmos siendo acomodado, es decir el espacio-tiempo que nosotros conocemos. La creación de un petate iniciaba en su recolección de la naturaleza para después pasar por un proceso de atadura a mano del ser humano, mano fuerte que no permitía que el tejido se desbaratara a pesar de los jalones que se le dieran en el futuro; es decir una representación de compromiso y trabajo duro.

Fotografía: Mariana Castillo Deball.

Con el paso del tiempo su uso se propagó a otras esferas sociales debido a lo útil que resultaba su guardado y al arraigo cultural que había generado; por lo que el poder económico ahora se percibía en el color parejo del petate o en el agregado de grecas y pigmentos. La palma de petate también se usa para elaborar juguetes, máscaras, sombreros, canastos y otras artesanías; mas el significado oculto permanecía como enseñanza de generaciones pasadas.

Actualmente es común escuchar la expresión “ya se petateó”, inclusive entre los niños, la cual significa que alguien ha muerto.  Lo interesante es que proviene de uno de los usos del petate, el cual consistía en enrollar el cadáver en el petate que solía usar la persona en vida, algunas veces junto con pertenencias preciadas. Costumbre similar a la de faraones egipcios que, en el año 3400 a.C., al ser momificados eran envueltos en su ropa de cama como símbolo de prosperidad, luz y pureza.  Enrollar en un petate al muerto, sólo se ha mantenido en comunidades indígenas que no pueden costear un ataúd. Esto nos permite observar como esta artesanía ha perdido valor en uso cotidiano y ahora está escondido en la tradición, en un regalo con historia, en la expresión oral: a veces para enaltecer, como en cuentos de dioses mesoamericanos, La Serpiente-Petate o Quetzalcóatl abandonando Tula en un barco de petate; a veces para denigrar, como en “Las mujeres, pa’l metate y pa’l petate”, frase machista que lamentablemente sigue en uso.

Fotografía: Casasola (1924)

Los indigenismos son parte del inmenso abanico cultural que es México, y el uso del petate aún no se petatea, pues ha encontrado una ventana más para seguir exprimiendo su valor.  Artesanos y artistas en general han trabajado para que su obra se exponga en distintos museos del país. Ejemplo de ello es El Museo Textil de Oaxaca (MTO) que el año pasado presentó la exposición “El Ritual de los Sueños”, siendo el petate el principal protagonista junto con la cosmovisión zapoteca; también el Museo de Culturas Populares organizó la feria “Entre canastas, tenates y petates” con el motivo de redescubrir lo que siempre ha estado ahí y apreciar la innovación y belleza de piezas de todo México.

Por su parte, para criticar el consumismo en Estados Unidos, Betsabeé Romero colocó un Cadillac cubierto por petate a las afueras de un depósito de chatarra, titulado El petate justiciero. Su obra muestra el sincretismo cultural que alimenta la estética mexicana y reconfigura ciertos significados respecto al petate y refuerza otros, como el compromiso que representa, pues el coche busca expresar que mientras en Estados Unidos estos vehículos se tiran y se compran infinidad de veces, en México al auto se le valora como parte de la familia. El coche que ya está fuera de uso (muerto) está envuelto en un petate.

Fotografía: Betsabeé Romero.

Es cierto que la venta del petate es el sustento de varias familias indígenas, es por ello que esperamos – que a través del arte – el público se interese más por su adquisición para que la tradición, que proviene del verdadero núcleo, no se pierda. Del 24 de mayo al 24 de junio, en Soho Galleries (Mérida, Yucatán); Hericko Delfín destaca el “valor de la materia prima natural en la región” en la exposición Anarquía, con obra pintada sobre petate. Por otro lado, del 31 de mayo al 15 de septiembre, podrás disfrutar de la exposición Recreaciones Urbanas de Paloma Torres en La Capilla del Arte UDLAP (Puebla, Puebla). Con más de 70 obras, la escultora explora y recrea la Ciudad de México a través del cielo, suelo y subsuelo. Trabaja con distintos materiales como tierra, fieltro, cerámica y, por supuesto, petate.

Fotografía: Hericko Delfín.
Descarga en Descarga en