Museos

Museo Anahuacalli: conexión entre lo prehispánico y lo contemporáneo

El museo ideado por Diego Rivera para preservar y conectar la cultura del país.

| Por: Alan Rosas.
| Fotografía de portada: Christian Klugmann. Cortesía de Museo Anahuacalli.

En el mar de lava creado por la erupción del Xitle, se erige un monumento a nuestra cultura, un espacio que nació de un sueño del muralista Diego Rivera, quien pretendía crear una ciudad de las artes y una oda a nuestras raíces.

A lo largo de su carrera, Diego fue recolectando un gran número de piezas representativas del arte prehispánico en nuestro país. Un arte que él comenzó a apreciar durante su estancia en Europa, específicamente, después de visitar el Museo del Hombre en París donde vio que el arte del siglo XX estaba tomando inspiración de las líneas originarias y las artes primitivas. Algo que motivó a Rivera a rescatar la belleza del México previo a la llegada de los españoles.

Fotografía: Christian Klugmann. Cortesía de Museo Anahuacalli.

Ya con una colección de más de 50,000 piezas de arte precolombino, decidió crear un espacio donde no sólo mostraría el gran tesoro cultural que había amasado, sino que heredaría al pueblo de México. Además, su espacio sería una “ciudad ideal” como ya antes lo habría propuesto el Dr. Atl, un lugar de integración de todos los elementos, sobre todo las artes, al permitir que en el lugar se efectuaran muestras de teatro, danza, música y talleres que no estarían sujetos al tiempo ni a la historia.

Así nació el Anahuacalli, construido con piedra volcánica y diseñado por el arquitecto, Juan O’Gorman, que imita un teocalli (casa de los dioses). Se trata de una estructura que combina elementos del art decó, la arquitectura funcionalista y la arquitectura orgánica, lo que crea una integración del arte, la arquitectura y la naturaleza, pues Diego también donó más de 40 mil metros cuadrados de este terreno para proteger a las especies endémicas de nuestro país. 

Fotografía: Santiago Arau. Cortesía de Museo Anahuacalli.

Si bien su objetivo principal era mostrar su colección, Diego no pretendía que fuese un museo arqueológico sino que se convirtiera en un puente que conectara el arte de nuestro pasado con los trabajos que están haciendo los artistas contemporáneos. Además quiso utilizar al Anahuacalli como un estudio, pero desafortunadamente murió antes de la conclusión del edificio.

Actualmente sigue mostrando todos los artefactos recolectados por Rivera, así como sus propios trabajos y constantemente presenta nuevas exposiciones atractivas para el público, gracias a un equipo bajo la dirección de Hilda Trujillo Soto, quien comparte la visión de Diego: “Personalmente no puedo dejar de darle gracias a la vida por el privilegio de trabajar para nuestra cultura, porque si nuestro país es poderoso en algo es en su cultura, su arte y su patrimonio artístico-histórico. Cada elemento, cada idea, cada experiencia, que trabajamos en el museo, la hacemos con mucho cariño para ver a la gente salir con una sonrisa y diciendo ‘qué maravilloso museo’ “.

Quizás uno de los aspectos más conocidos y atractivos es su hermosa ofrenda, la cual colocan año tras año durante las celebraciones del Día de Muertos, una celebración que le encantaba a Diego Rivera y que a Hilda le gusta pensar que trae de vuelta a Diego para permitirle ver lo que construyó: “estaría orgulloso porque está lleno de gente, de arte, de exposiciones. Yo creo que está alcanzando lo que quería Diego: ser un puente entre la cultura prehispánica y el arte contemporáneo, un lugar vivo, un lugar inspirador. Eso es lo que es hoy el Anahuacalli”

Fotografía: Karla Ceceña.

Museo Anahuacalli

Calle Museo 150, Col. San Pablo Tepetlapa, Coyoacán, CDMX.

Horario: Martes a domingo de 11:00 a 17:30

Admisión general: $100 y admisión nacional: $80


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