Cultura

Muerte voluntaria: el suicidio prehispánico

El suicidio en el marco prehispánico poseía diversos significados. Existen varias historias al respecto, iniciando con la inmolación voluntaria de los dioses, pasando por lo rumores de Moctezuma e incluso el suicidio colectivo en Peñol del Mizton.

| Por: Gaby Méndez.
| Imagen de portada: Códice Dresde.

Son diversos los motivos por lo que un ser se deja morir; los factores se reparten en todos lo posibles campos de conocimiento. Durkheim define que el suicidio es cuando la muerte es el resultado directo o indirecto de uno de nuestro actos, sea positivo o negativo, sabiendo que se produciría dicho resultado. Resulta complicado entender el suicidio en el mundo prehispánico debido a sus particularidades ideológicas, sin embargo diversos investigadores plantean ejes de su estudio. Recordemos que entre los nahuas la muerte tiene un fuerte sentido regenerador y de conexión con las deidades.

Las fuentes que comúnmente suelen consultarse en torno a la cultura nahua no abordan este  tema específicamente, pero si seguimos la definición que Emile Durkheim nos ha proporcionado podremos encontrar rastros y hacer conjeturas al respecto. Empecemos por decir que había diferentes términos que corresponden al suicidio: momicti, monomamictia, mopoloa, motlahuelpoloa, mixtlatia, moxochimictia, etc. Estos significan “matarse a sí mismo”, pero cada uno tiene sus ambigüedades y particularidades como: “matarse por su propia mano”, “matarse tranquilamente”, “destruirse o perderse a sí mismo”, “matarse por desesperación o locura”, “esconderse”, “muerte gloriosa”, entre otras acepciones. 

Imagen: Códice Mexicanus.

Los dioses debieron tirarse al fuego para la creación de la luna y el sol, por lo que el suicidio poseía un importante papel en la espiritualidad de los mexicas.  Uno de los rastros más importantes de abandonar la vida tal vez se encuentre en la historia de Huémac y los tlaloque. A grandes rasgos, se cuenta que Huémac juega contra los tlaloque y gana, en recompensa los dioses le otorgan maíz pero él lo rechaza. Exigía plumas de quetzal y piedras de jade. Las deidades se ofenden y azotan al pueblo de Tula con hambruna. La historia culmina cuando Huémac de cuelga en la cueva de Cincalco. En la historia nunca se revela si se cuelga en forma de sacrificio, o si fue un acto desesperado. En “Leyenda de los Soles” Huémac primero se suicida y después se da la sequía, por lo que su acto conlleva varias dudas respecto a lo que significó.

Existen otras historias de suicidio por ahorcamiento que sostienen que este autosacrificio se lleva a cabo para atraer a la lluvia. Sin embargo, en Yucatán se tiene la creencia de que tras ahorcarse se genera una sequía en la región. Se puede afirmar que los indígenas habían creado un fuerte significado en torno al ahorcamiento, mismo método que usó Ixtab, la diosa lunar maya, para quitarse la vida. Los frailes observaron dicho fenómeno y dejaron que la balanza se inclinara hacia las consecuencias negativas, por ello es que se escucha que “cuando alguien se ahorca, el diablo ronda la comunidad y por varios meses habrá una intensa sequía”. Recordemos que el suicidio es mal visto por la religión cristiana, por lo que los frailes evangelizadores querían que esta práctica se eliminara. Inclusive al rezar se les alentaba a no mencionar los nombre de aquellos suicidas, porque atraería a la mala suerte. 

Imagen: Eva Blue.

Por otra parte se han contado muchas historias sobre Tlacahuepan, líder de los chalcas. Durán relató que este personaje pidió que se alzara un madero de 20 brazas. Mandó a poner un tambor en medio e hizo que todos bailasen alrededor del gran palo. Después comenzó a subir hasta la punta, una vez ahí cantó y bailó para después arrojarse. Pero antes les dijo: “Chalcas, habéis de saber que con mi muerte he de comprar vuestras vidas, y que habéis de servir a mis hijos y nietos y que mi sangre real ha de ser pagada con la vuestra.” Tlacahuepan veía su suicidio como la salvación de su pueblo, siguió el ejemplo de los dioses inmolados.

Otro de los rastros que se ha investigado es la historia de Teuctlehuacatzin, general mexica que se suicida. Esto se escribió como omoxochimicti o “se mató de manera florida”, lo cual significa que fue por envenenamiento. Teuctlehuacatzin se suicida tras la muerte de su tlatoani Chimalpopoca, del cual hablaremos más adelante. Todos los tenochcas vieron su muerte como indigna, por ello castigan a todos sus descendientes despojandolos de sus privilegios.  Lo indigno no estaba en el suicidio, sino en la ingesta de veneno. Se cuenta que Tízoc un tlatoani que resultó un cobarde fue asesinado con veneno. Por lo que podríamos entender que el veneno se percibía como “cobardía”.

Imagen: Códice Ramírez.

El suicidio colectivo también se ha registrado entre los prehispánicos. Hay muchas versiones sobre lo que le sucedió a Chimalpopoca (tlatoani mexica), pero una de ellas escribe que era buscado por Maxtla para matarle. El tlatoani termina por hacer un baile ritual en Atlauhpulco y se ofrece a Huitzilopochtli, los señores que le apoyan y participaron con él en la danza también se unieron a su sacrificio.  Otro ejemplo es durante La Conquista española, donde los indígenas de Peñol del Mizton declaran que se matarían antes que entregarse a los españoles. Se terminaron asesinando entre ellos, se despeñaron, arrojaron a sus hijos, dejando 4 mil muertos.

Hay varios registros de la muerte de Moctezuma. Una de ellas es relatada por Cervantes de Salazar, quien agrega a las demás versiones, que el tlatoani  estaba herido físicamente y rechazó toda atención médica. Es decir se “dejó morir”, uno de los conceptos que los nahuas entendían como suicidio. En el Códice Florentino los informantes cuentan que Moctezuma tenía la intención de “huir” al inframundo, cuando se enteró de los presagios del venir de los españoles, estaba por suicidarse como Huémac. Ahorcado. Para poder “huir” debió cumplir con un ayuno y penitencia de 80 días, pero justo antes de privarse del porvenir, texiptla (“semejanza” de Huitzilopochtli) le detiene.

Imagen: Códice Dresde.

También se contaba con el concepto de “buena muerte”, que era el no tener una muerte infame o muerte infligida por algún enemigo. Diego Landa escribió de un guerrero maya que se suicida para no morir de un tiro de ballesta de un español. Tiro que le había dado en el pecho y por este decide golpearse en la cabeza. Otro suicidio común era el de los reyes toltecas, que tras 52 años de gobierno daban fin a su vida. Ello se debía a que Quetzalcóatl gobernó Tula por dicha cantidad de tiempo. Lo que resulta aún más interesante es que en general se consideran suicidios todos los sacrificios humanos que se dieron con consentimiento pleno, claro que hay un montón de carga religiosa en esto. Carga que es posible haya aplastado la libertad, pero al final de cuentas, por mancillado que se vea el individuo, es un acto sacrificial voluntario.

Finalmente cabe destacar que el despeñamiento desde lo alto de un lugar sagrado se registro numerosas ocasiones, la más famosa sería la de Tlahuicole, que es una situación en que este personaje se siente rechazado por la sociedad, su honor ha sido mancillado y por ende culmina su vida. Recordemos que mientras no sea con veneno, este acto no tiene relación alguna con cobardía. Todo lo contrario, es prácticamente un paso cercano a las deidades. Aquella vitalidad ofrecida a los dioses de forma voluntaria era de suma importancia, y por ello se daban distintas festividades donde la sangre resulta protagonista. Así como hay celebraciones que requería terminar con vidas, había otras de rituales de autosacrificio que inclusive eran más dolorosas que la muerte misma. En Matlalcueye: matices de azul y rojo hablamos de un ejemplo de ello. Resulta sensato entender que el suicidio para ellos era una vertiente del autosacrificio, siguiendo el ejemplo de las deidades creadoras del sol y la luna.

Johansson, K. (2014). Nenomamictiliztli: El suicidio en el mundo náhuatl prehispánico. Estudios de cultura náhuatl, 47, 53-119.


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