Internacional

Milco: Rostro de la cultura Chancay en Juegos Panamericanos 2019

Un vistazo a la cerámica de Chancay que es la digna representante y rostro principal de los Juegos Panamericanos Lima 2019.

| Por: Gaby Méndez.
| Imagen de portada: Juegos Panamericanos Lima 2019.

De una convocatoria que superó las mil entradas de diseñadores peruanos, el trabajo de Andrea Medrano fue el más votado para ser la mascota de la justa deportiva continental. Con un total de 19,895 votos, “Milco” es el rostro del certamen que dio inicio este 26 de julio. Medrano ha comentado que su intención era crear un orgulloso representante cultural, pues se ha visto a lo largo de las distintas competencias que la mascota suele ser un ícono representativo de la flora o fauna. Sin embargo, al estar todos los ojos del continente puestos en los Juegos Panamericanos, surge la oportunidad de conocer más de la cultura Chancay, en específico de la cerámica.

A través del trabajo arqueológico se han logrado encontrar más de 1,200 objetos cerámicos y 300 textiles que son testigos de la vida de antaño y relatan la trayectoria cultural de Chancay. Primero es necesario reconocer que esta cultura ha estado influenciada por muchas otras que convivían a su alrededor o que incluso provenían de los nómadas que recorrían los valles. La cerámica de hace dos mil años era de un alto valor ceremonial, el “blanco sobre rojo” es el nombre que se le da a una de las ramas debido a los colores y el estilo que predominaba en ellas era el entrelazado, pues el diseño era principalmente de peces o serpientes encadenandose. Otro de los estilos presentes en el valle de Chancay era el “Teatino”, el cual consiste en una cerámica monocromática con motivos geométricos.  

Fotografía: Textil Chancay.

Los arqueólogos e historiadores han logrado identificar a un tipo de cerámica como el “Chancay propio”, es decir que se consideran representaciones sin influencia significante de externos. El “Chancay propio” suele estudiarse en tres etapas: la preliminar consiste en el uso en objetos de la pintura tricolor (blanco, negro y marrón rojizo), el clásico radica en el uso de la pintura esmerada de negro sobre blanco, y el final se caracteriza por una confección descuidada; por ello su poco estudio.

El nivel artístico de la cultura Chancay suele ser calificado como bajo, mas el estudio de las formas y motivos no deben ser subestimados, ya que sus representaciones tienden a lo real, es decir que el hombre y los animales predominan sobremanera. Ello permite que se conozca más sobre las especies con las que estaban en constante interacción y su papel en la vida cotidiana. En varios de sus telares se ven representadas las aves devorando peces y el convivir de los monos.

El artesano de Chancay jamás sobrecargó la decoración de sus piezas, entre las piezas que más se trabajó bajo esta línea está la figura denominada “Chino” o “Cuchimilco”, palabra que da origen al nombre de Milco. Los cuchimilcos son estatuillas de barro con forma humana, tienen brazos y piernas cortos, algunos van vestidos y sus facciones se pintan. Se les conoce como “Chinos” porque los ojos tienden a ser rayas, mas cabe recalcar que el origen de su denominación sigue siendo tema de debate; ya que algunos atribuyen el término “Chino” o “Cuchimilco” a los saqueadores, mientras que otros hablan de que “Cuchimilco” tiene el mismo origen que la palabra “Xochimilco” aportando una dimensión que apela a la naturaleza.

Fotografía: Museo de Antropología e Historia del Perú

Las estatuillas suelen ser muy parecidas a primera vista, pero en realidad hay muy pocos que repiten un patrón. Pueden llevar tocados, orejeras y pintura en la cara o brazos. La cultura Chancay acostumbraba a enterrar a sus muertos dentro de cavidades laterales a un tubo que se hacía abajo de la tierra de forma vertical, el cadáver se acompañaba de varias ofrendas, entre ella los Cuchimilcos. Es por ello por lo que se le considera una deidad protectora, amuleto y (dependiendo de su diseño en pintura) una ofrenda de fertilidad.

En entrevista, Andrea Medrano cuenta que los tres picos en la cabeza de los Cuchimilcos representan al varón, pero que su intención era plasmar a Inti en Milco. Dentro de la mitología inca, Inti es la deidad más importante y representa al Dios Sol. Cabe mencionar que los Cuchimilcos siempre tienen ambos brazos dirigidos al cielo, lo cual refiere a las deidades protectoras, pero en este caso Milco lo toma como pose de victoria. Finalmente, los tatuajes en cara y brazos son representaciones de las olas del mar, aludiendo a las costas que vieron nacer a los Cuchimilcos.

Debido a que el valle de Chancay se ubica a 80 km de Lima (la capital) pocos arqueólogos han trabajado la zona para seguir descubriendo el Perú prehispánico, a ello se aúna la gran cantidad de huaqueros (saqueadores de patrimonio cultural) en el valle, lo cual deja a ciegas a varios historiadores, pues miles de piezas de cerámica y tejeduría son traficados. La destrucción que dejan y la escasa investigación del lugar ha producido un hueco lleno de ignorancia, que esperemos desaparezca con apoyo del Programa Cultural de los Juegos Panamericanos Lima 2019.

Fotografía: Museo de Antropología e Historia del Perú.
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