Historia

México prehispánico: Las discapacidades y los dioses

La cosmovisión nahua incluía como parte primordial de la sociedad a las personas discapacitadas, ya que se consideraban el vínculo con los dioses y consejeros de los gobernantes.

| Por: Gaby Méndez.
| Imagen de portada: Popol Vuh De Diego Rivera.

La discapacidad, ya sea a causa de problemas congénitos o por secuelas de accidentes, nunca ha sido concebida de igual forma a través de la historia. Algunas sociedades nómadas veían a las personas discapacitadas como cargas que amenazaban de forma contundente la supervivencia del grupo y solían ser abandonados; mientras que en otras sociedades eran parte fundamental en la organización y representaban alguna señal de los dioses. En el México actual se intenta que todos los individuos tengan las mismas oportunidades pero en la época prehispánica no sucedía así. Carlos Viesca y Mariblanca Ramos hacen un recorrido por las distintas aristas que engloba esta cosmovisión y permiten que nosotros entendamos la discapacidad en el México antiguo.

La percepción de la discapacidad entre los antiguos nahuas parte de las leyendas y mitos de la creación del mundo. Ometéotl y Omecíhuatl son la pareja clave en la creación del universo. El esquema va de varios pisos que son construidos para albergar a sus hijos, los trece pisos superiores eran los cielos, siendo el número trece la casa en que la pareja viviría. En el centro estaban las superficies verdes de Mesoamérica donde vivirían los humanos, y nueve pisos inferiores en los que los muertos y dioses coexistirían. Todos estos pisos se culminaron tras construir, destruir y volver a construir algunos de ellos; es decir, los dioses podían equivocarse, su poder era descomunal pero no llegaban a la perfección al primer intento. La creación de la naturaleza se había dado tras varios errores; dioses, animales y seres humanos tendrían defectos.

Imagen: Ometéotl y Omecíhuatl.

Todas las leyendas convergen en el hecho de la existencia de cuatro soles que precedieron al actual, la humanidad había sido destruida cuatro veces al no cumplir las expectativas de los creadores. Existen varias versiones de esta leyenda, la principal nos dice que el primer sol fue destruido y los tigres devoraron a los hombres; el segundo se destruyó por los fuertes vientos que arrasaron con todo y los pocos sobrevivientes se transformaron en monos; el tercero pereció a causa de una lluvia de fuego que terminó con la sociedad conformada por niños y quienes no murieron se transformaron en gallinas, pájaros o guajolotitos; finalmente el cuarto fue destruido por agua; los dos únicos que sobrevivieron fueron la pareja que se mantuvo dentro de el tronco de un ahuehuete. En otra versión del Códice Vaticano 3738 se narra que durante esa era existieron gigantes que perecieron. En “Historia Chichimeca” de Fernando de Alva también se mencionan a estos gigantes con tamaño y fuerza descomunal, pero que debido a su incapacidad de adorar a los dioses no pudieron sobrevivir. En “Anales de Cuauhtitlán”, de igual forma se les menciona como intentos fallidos de los dioses para crear a la humanidad. Tenían movimientos lentos y erráticos, lo cual les impedía levantarse si es que alguna vez caían.

Los mismos dioses sufrían de discapacidades. Para la creación del nuevo Sol se requería del sacrificio de los dioses; Nanahuatzin, dios que tenía bubas, fue quien se arrojase a la hoguera para crear el Quinto Sol, personificando a la humildad, la valentía y el sacrificio, y así se iluminó el mundo una vez más. “Yo soy un pobre enfermo”, fueron sus palabras antes de darle un nuevo futuro a los humanos. Otro ejemplo es Xólotl, gemelo de Quetzalcóatl, quien, al enterarse de la necesidad de sacrificio para el Quinto Sol, huyó. Se convirtió en maíz de dos cañas, al casi ser encontrado se transformó en una penca doble de maguey y finalmente se volvió a mutar en un anfibio (axólotl), forma en la que fue encontrado y asesinado. Xólotl es el dios mexica asociado con la muerte y la vida, se asocia con lo monstruoso y siempre se ha representado con los pies chuecos o un pie hecho bola (torcido). Su representación en el Palacio de Atetelco en Teotihuacan evidencia que la deformación o discapacidad manifiesta en un miembro es considerado más sagrado que mundano.  Por su parte, Tezcatlipoca, dios de la noche, se representaba como cojo, ya que había perdido su pie izquierdo y a pesar de ello seguía siendo un guerrero poderoso y temible.

Imagen: Tezcatlipoca sin un pie.

Un mito acolhua describe que el sol lanzó una flecha que se clavó en la tierra y de ahí salió un hombre incompleto (del tórax para arriba) y, poco después, una mujer completa. Tras darse un beso engendraron un hijo completo del que toda la humanidad se crearía. Este tipo de relatos eran el soporte que permitía que las personas con discapacidad formasen parte de la dinámica social. La sociedad aceptaba que alguna inhabilidad podía ser una señal de los dioses, ya que en la visión antigua es posible interactuar con las fuerzas cósmicas. Pedir salud y bienestar a los dioses, significaba el reconocimiento de la enfermedad como una intervención directa de las deidades en ti. Se pensaba que el tipo de discapacidad ya sea por la forma en la que se generó o su encarnación, se asociaba con el dios con el que se tenía un lazo.

Las discapacidades demostraban una diferencia pero se interpretaba que eran humanos favorecidos a ojos de los dioses, y debían cumplir una misión especial en la vida. Se pensaba que al tener una relación con los dioses debían de permanecer cerca de gobernantes. Los mitos dejaban ver que los discapacitados eran indispensables y tomaban papeles de suma relevancia para el cosmos. Ellos eran reconocidos como el enlace entre todos los niveles del universo, entre el cielo, la verde Mesoamérica y el Inframundo. Eran los portavoces con una visión privilegiada del cosmos, respetados e incluso privilegiados. 

Imagen: “Becoming disabled” de Dadu.
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