Gastronomía

Mercado del Carmen: tradición y sabor contemporáneo

Lo viejo y lo nuevo se conjuntan en este bello mercado escondido de la Ciudad de México.

| Por: Alan Rosas.
| Fotografías: Karla Ceceña (@karlaccna)

Los mercados son una parte importante de la cultura mexicana. Desde las épocas de trueque en La Venta hasta nuestros días en el Mercado Sonora, éstos han estado muy presentes en nuestra cultura. Todos hemos estado en uno, ya sea para degustar típicos antojitos mexicanos, para comprar comida, arreglar alguno de nuestros electrodomésticos o bien porque tenemos algún familiar dueño de un pequeño puesto. Se han vuelto algo tan familiar que al oír que alguien los menciona, inmediatamente vienen a nuestra mente los pasillos y los olores de éstos lugares.

En años recientes ha surgido una ola de modernización que nos plantea una nueva especie de mercados que combinan la manera de comercializar de éstos con los estilos más recientes del diseño moderno. Uno de ellos puede encontrarse en el barrio de San Ángel, específicamente en la calle amargura número 5.

Dentro de una gran casa azul de aspecto antiguo, el Mercado del Carmen puede pasar desapercibido para quienes carecen de espíritu aventurero, pues no hay un gran señalamiento que nos indique su existencia. Es hasta que te acercas a la entrada y comienzas a ver los puestos que te das cuenta de que hay algo ahí.

El lugar puede resultar pequeño si lo comparamos con otros mercados, pero eso no le quita ningún mérito, sobre todo por el diseño de sus establecimientos, el cual es muy placentero a la vista, con pequeños puestos de madera y metal distribuidos alrededor del patio de esta antigua casa colonial. También cuenta con un segundo piso con un techo descubierto que nos permite maravillarnos con el azul del cielo en un día soleado.

Fotografía: Fernanda Gutiérrez.

Dentro de sus establecimientos se ofrecen muchos productos mexicanos. Podrás encontrar ropa, joyería, lentes, accesorios para tu mascota, así como una tienda de figuras y artículos coleccionables de diferentes sagas de la cultura popular. Sin embargo lo más interesante es su oferta gastronómica.

Desde que entras al Mercado del Carmen comienzas a ver diferentes platillos en los aparadores, que no son la comida típica que encuentras en cualquier otro mercado, por ejemplo: una crema de avellana orgánica, salsa de manzana, moles exóticos y distintos tipos de mezcales. Pero si te adentras más, encontrarás la zona de comida, un lugar donde podrás elegir lo que se te antoje de entre varios restaurantes con ofrecimientos internacionales, desde comida japonesa, hasta un plato de shawarma. Aquí es casi imposible que comas sin compañía pues las mesas son largas y comunitarias lo que abre paso a la convivencia con las personas que también están disfrutando de sus alimentos.

La zona de comida te invita a sentarte y descansar un momento ahí aunque no tengas mucha hambre, las flores sobre tu cabeza y la luz tenue lo convierten en un lugar tranquilo y acogedor.

Este sentimiento de paz y tranquilidad es algo que se siente constantemente en el Mercado del Carmen, un espacio donde lo viejo se encuentra con lo nuevo y donde seguramente se podrán crear nuevos y bellos recuerdos que mantendrán viva la tradición de estos lugares.

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