Cultura

Más que la vida: el corazón mexica

El corazón para los mexicas significa “esencia de vida”, pero la literatura, medicina y religión ejemplifican que representaba libertad, meditación y sabiduría.

| Por: Gaby Méndez.
| Imagen de portada: Los Metzican.

El Instituto Nacional de Cardiología fue concebido con el lema: “Amor, scientiaque inservian cordi”. Que el amor y la ciencia sirva al corazón. El significado de estas palabras ciertamente abraza más que una mera cuestión médica, me suena a un compromiso de emoción y habilidad aplicada a la vida. León Portilla alguna vez escribió para el Archivo de Cardiología de México, la intención, a mi parecer, es dar un poco de contexto a aquellos practicantes de la medicina para no subestimar lo que los antiguos pobladores de México-Tenochtitlán alguna vez pensaron, procesaron y vivieron.

La cultura mexica es uno de los focos de civilización más interesantes de estudiar. Sin una influencia externa dieron con formas de organización social cada vez más complejas, con distintos mecanismos de interacción, generando formas nuevas de comunicación y por ende conceptos que se afianzaron con el tiempo. Ahí está el origen de lo que es la cultura actual. Hoy el principal concepto aunado de la palabra corazón es amor. Cuando algo se hace con el corazón, se hace disfrutando, con alegría y dando sin una intención oculta más que el cariño abiertamente entregado. Pero en el pasado la palabra corazón tenía un montón de significados, algunos se afianzan y otros vuelan. Al final resulta un símbolo universal de afecto, aunque su conexo inicial era la vida.

Imagen: Henrick Haven

Miguel León Portilla habla del corazón desde cuatro grandes campos de estudio, que nos permitirá conocer más de su alcance para los mexicas. Desde la lengua náhuatl, corazón es “yóllotl”, que coincide con la raíz del verbo vivir: “yoli”. “Yóllotl” significaría, desde la perspectiva de las diferentes partículas de este lenguaje, “esencia de la vida”. Existen varias derivaciones de esta palabra, ejemplo de ello es la palabra “yollo” que literalmente sería “rico de corazón”, pero en realidad connotaba que alguien era inteligente. “Yolotica”, es decir “alguien con corazón”, significaba que se era valiente. Yoliuhyalitzi es algo parecido a “dejar salir el corazón”, pero su uso era para indicar que había libertad. “Yol-nonotza” es “llamar al corazón”, lo cual equivaldría a meditar.

El corazón en el lenguaje actual sigue comunicando lo que alguna vez dijo entre los antiguos pobladores. “Yóllotl” se asocia principalmente con capacidades cognitivas, creatividad, generosidad, valentía, fidelidad, libertad y calma. Sin embargo, es cierto que también deriva conceptos negativos si es que se asocia con raíces particulares, como teyolcuepalitzi, que significa “corazón torcido” y alude a la corrupción.

Fotografia: Tim Marshall.

Se dice que, entre la composición literaria náhuatl, cantos y poemas, siempre está la presencia del corazón. Refiero al concepto y al vocablo. Porque el corazón da vida es que también se le consideraba sabio, por lo tanto, es un hecho que estaría presente en los otros tres rubros: literatura, medicina y religión. En Cantares mexicanos hay muchos ejemplos de lo mencionado, predomina el uso del corazón como ente capaz de responder cuestionamientos sobre la vida, hablar con él da oportunidad a reflexionar y es el que otorga vida. Es decir que de él se consigue la riqueza de la tierra y se obtiene la belleza natural.

En cuanto al campo médico la principal fuente de investigación respecto al quehacer prehispánico es el “Libellus de Medicinalibus Indonum Herbis”, que fue traducido del náhuatl al latín en 1552. También el fray Bernardino de Sahagún en Historia general de las cosas de Nueva España, retrata la concepción de las partes del cuerpo, sus padecimientos y posibles remedios. Entre otros documentos que tocan la misma materia, agregamos que un médico de Felipe II escribe acerca del yoloxóchitl o “flor de corazón” que en realidad es un árbol que hoy conocemos como “Talauma mexicana”. Las hojas de este árbol solían usarse para hacer el corazón más fuerte, hoy con investigación de la UNAM se sabe que al hervirse estos pétalos y consumirlos se regula el cambio de presión arterial. Miguel León Portilla considera que los médicos deberían conocer textos prehispánicos para conocer los mecanismos terapéuticos anteriores y así tomar aquellos que puedan ser pertinentes en la actualidad. Pareciera que despreciar la herbolaria indígena cierra los horizontes de expansión del campo médico, conocerla y tomar notas al respecto es lo más prudente.

Fotografía: Dianarq.

El último rubro para revisar es el de la religión. Sean humanos o animales, siempre que se habla de sacrificios, se torna un tema muy espinoso. Pero el hecho es que la extracción del corazón tenía un propósito para los antiguos pobladores. Algunas veces se trataba de la búsqueda del perdón, obtener algo de la naturaleza o simplemente como agradecimiento a las deidades. Los tributos religiosos suelen horrorizar a las sociedades modernas y es por ello que algunas veces se ven nubladas las razones de su concepción. El rechazo inmediato no deja ver los distintos lazos que entretejen una interesante tela, pero lo relevante de esto es lo contradictorio que puede ser el concepto en relación con los rubros anteriores en los que el corazón tiene connotaciones de reflexión, meditación y libertad­ –relaciones que, desde nuestro bagaje actual, es normal asociar–; pero en lo religioso esto alcanza un extremo (desde la perspectiva moral actual) sumamente violento.

La explicación de estos polos opuestos es que en los relatos prehispánicos se cuenta que los dioses se sacrificaron para dar vida a los humanos, el corazón y la sangre (o agua preciosa: chalchíuhatl) eran el pago ofrecido para que el Sol se fortaleciera, y así la era en que vivían no se terminaría. Los sacrificios eran en fechas determinadas y con propósitos particulares, pero en general la preservación de la vida requería de un valor equivalente. Es decir que, en aquel entonces, este acto no violentaba, no arrebataba en contra de voluntad alguna. El corazón seguía teniendo el significado de libertad porque de esta forma el desastre no vendría, de inteligencia y meditación porque entendían que la vida se había creado por lo dioses y por lo tanto ahora era el turno del humano preservar la vida.

Imagen: Códice Tudela, Sacrificio a Mictlantecutli.

El corazón es ahora un símbolo universal que toma la forma gráfica que todos conocemos hasta 1673. Así como en la cultura mexica tuvo una serie de implicaciones, otros focos de civilización le dieron distintas atribuciones que fueron modificándose mientras más pequeño se hacia el mundo. En general parece que la cultura global ha decidido que el órgano que determina si estamos vivos, representa el amor. Corazón. Vida. Amor. Parecen conceptos atados entre sí, pero al desatar es que los horizontes se expanden.

Fuentes:

León-Portilla, M. Significados del corazón en el México prehispánico, Archivos de Cardiología de México. (2004) Vol.74 Número 2

Barrera, C. & Guerrero, E. El corazón y la sangre en la cosmovisión mexica. Historia y filosofía de la medicina. (1999) Vol.6 Número 6

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