Cultura

Las flores en los altares: mitos prehispánicos

Los prehispánicos usaban las flores en distintas celebraciones, eran un símbolo de la nobleza y la clase guerrera, además de servir como un vínculo con los dioses y el inframundo.

| Por: Gaby Méndez.
| Fotografía de portada: Alexis Manilla Saucedo.

Observaba la decoración sobre la Avenida Paseo de la Reforma, el color de la flor de cempasúchil atraía mi vista y contemplé. Suelo ir mucho al mercado de las flores en Jamaica, sólo para caminar y siempre encuentro alguna especie que me atrae, el lugar suele estar moderadamente concurrido entre semana, a menos que sea un diez de mayo o catorce de febrero, esos días está a reventar. Hay arreglos de todo tipo, algunos muy pequeños, lindos adornos, algunas grandes macetas o bolsas de pétalos, coronas y cruces funerarias de todos tamaños. Recuerdo que una vez mientras caminaba por un pasillo vi un montoncito de flores muy pequeñitas dentro de una bolita de cristal, llamó mi atención y pregunté: ¿son naturales?, quien atendía me balaceó con la mirada, como si la pregunta le ofendiese: Por supuesto, todas son flores naturales. Las flores tienen un significado particular para el individuo, pero en general regalar flores connota cariño. Definitivamente el significado de las flores ha cambiado con las distintas influencias culturales, pero hay otras dinámicas que permanecen intactas desde los prehispánicos.

El mito cuenta que Tlaltecuhtli, que es la misma tierra, uso las partes de su cuerpo para dar origen a todo fruto que necesitara el hombre. Otro mito dice que Xochiquétzal, fue mordida en su vulva por un murciélago que Tezcatlipoca había enviado. Aquello que se arrebató por la mordida se tornó en flores de mal olor para los dioses, Mictlantecuhtli lavó dichas flores otorgándoles un perfume. Por ello las flores fueron valoradas por su olor y su belleza. También algunas adquirieron habilidades sagradas ya que su olor permitía comunicarse con los muertos o los dioses.

Imagen: “Moctezuma oliendo flores” de Códice Vaticano Latino.

Durante las distintas fiestas, se ofrendaban las plantas y flores que daban fruto o semilla en ese periodo específico. Las flores adornaban los lugares sagrados. Antes de comenzar la fiesta de Huitzilopochtli la gente escogía flores para hacer largas y gruesas guirnaldas que decoraban el patio del templo del dios. En el “tecuilhuitontli”, la gente no dejaba su casa; los hombres se sentaban rodeados de flores, mientras las mujeres bailaban con cuerdas adornadas con flores. En el “tozoztontli”, se ofrecían las primeras flores de año a los dioses, antes de esta fiesta se tenía prohibido olfatearlas.

La sociedad prehispánica daba un significado diferente a cada flor de acuerdo a las especies, en forma general las flores simbolizaban respeto a la naturaleza y preocupación por los dioses. Las flores de cuatro pétalos se han encontrado en cerámica y arquitectura de Teotihuacán representando el canto y lo bello de la palabra, inclusive hay una cueva con esta misma forma debajo de la Pirámide del Sol que se consideraba un lugar sacro y oráculo. En cuanto a los mayas, la flor recurrente era el lirio acuático, ya que le consideraban como el umbral hacia el inframundo. En Chichén Itzá hay relieves del Juego de Pelota y de uno de los jugadores que está hincado y decapitado brotan serpientes y un tallo largo florido.

Imagen: Relieve del juego de pelota en Chichén Itzá

El uso de las flores en textiles, insignias o adornos era exclusivo de los nobles y guerreros destacados, si algún otro portaba un arreglo florido sufría la pena de muerte. En el verano se pensaba que los funcionarios de gobierno debían portar una flor, porque se consideraba que estas tenían el poder de suprimir la fatiga. Las flores tenían incluso reglas para ser olidas, por ejemplo, nadie podía oler el centro de las flores, ya que esto era exclusivo de Tezcatlipoca. Si lo hacías contraerías alguna enfermedad o te harías daño de alguna forma.

Algunas de las flores que tuvieron un significado ceremonial y que siguen siendo usadas por los mexicanos son: oceloxóchitl, tzacuxochitl, cempoaxochitl, eloxochitl y cacalosúchil.

Fotografía: Kyla Flanagan.

Oceloxóchitl o flor de tigre solía usarse para bajar la fiebre y como adorno de altares, era una flor considerada sagrada porque florecía sólo durante un día. Tzacuxochitl o flor de las ánimas se usaba para decorar los lugares donde había algún difunto, solamente florece en el Día de Muertos. Eloxochitl o magnolia siempre fue considerada una de las flores más hermosas por su forma y su olor, se cuenta que esta fue la flor que le ofrecieron los reyes a Huitzilopochtli. Se usó para perfumar recetas de chocolate y para los altares del dios de la guerra. Otra de las flores exclusivas del dios de la guerra es cacalosúchil o flor de mayo, hoy en día se usa en las cruces del 3 de mayo.

Cempoaxochitl es una flor que desde los prehispánicos se ha colocado en cementerios y altares para los muertos, se usaba en el Ochpanixtli: los niños bailaban todos los días durante una semana, después una mujer representaba una batalla mientras los que observaban lanzaban flores de cempasúchil, entonces la mujer era sacrificada. Al lanzarle flores de cempasúchil se pretendía que ella no se sintiese triste, porque si era así, muchas mujeres morirían al dar a luz y muchos hombres lo harían en batalla. El peculiar aroma que despiden estas flores se ha transformado en el olor de esta época, se le atribuye a los cementerios y altares de muertos, y sus vívidos colores son reflejo de esta celebración antigua.

Fotografía: Roberto Aguirre.

Las flores y su aroma traen consigo una serie de sensaciones distintas para cada individuo, los prehispánicos veían en ellas una conexión con el inframundo y un poder mágico de sanación. He conocido personas que no gustan de las flores porque les recuerdan a los funerales y otras que las aman por su belleza viva, un tanto contradictorio, pero al final parece que la dualidad es parte de la esencia de las flores. Una conexión entre la naturaleza, el ser humano y los sentimientos.

Fuentes:

Linares, E. & Bye R. Mexican Ceremonial Flowers. Voices of Mexico, Universidad Nacional Autónoma de México, Coordinación de Humanidades, Centro de Investigaciones sobre América del Norte, 1997.

Velasco, M. & Nagao, D. Mitología y simbolismo de las flores. Instituto de Investigación y Proyección sobre Ambiente Natural y Sociedad. Arqueología mexicana. 2006

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