Cine

La Excavación

Una película que nos presenta un lado poco visto de la arqueología en los medios mientras nos plantea algunas preguntas sobre la vida.

| Por: Alan Rosas.
| Imágenes: The Dig (2021), Netflix .

Los medios parecen tener una fijación por presentar a la arqueología como un oficio estrechamente ligado con la aventura. Para mí, y creo que para muchas personas, el descubrir tesoros o civilizaciones antiguas siempre iba acompañado de combates con organizaciones malvadas o poderes sobrenaturales. Una idea que le debemos precisamente a los medios que nos presentaron así las aventuras de arqueólogos ficticios como Indiana Jones o Lara Croft.

Y aunque la realidad de este campo de estudio dista mucho de las historias de estos personajes, no por ello deja de ser una labor emocionante, impresionante e inmensamente cautivadora por razones totalmente diferentes, tal como nos lo deja ver la reciente película de Netflix: La excavación.

La película retrata el descubrimiento de los yacimientos medievales en Sutton Hoo, Inglaterra, por parte del arqueólogo, Basil Brown, quien fue contratado por Edith Pretty para realizar excavaciones en sus tierras con la esperanza de encontrar algunos vestigios de antiguas civilizaciones.

Los eventos son retratados de manera más realista, pues nos muestran al arqueólogo teorizando sobre los lugares ideales para comenzar a excavar, por supuesto la excavación como tal, los cuidados que se debe tener para preservar las piezas y también los intereses que surgen cuando se suscitan descubrimientos de esta magnitud.

Y a pesar de que no hay escenas de acción, la hermosa fotografía, la historia y la expectación de qué es lo que se encontrarán debajo de la tierra hace que La Excavación te mantenga interesado de principio a fin. 

Además toca temas como la vida, la muerte y la continuación de nuestro legado. El cómo nuestras acciones en vida repercuten en la manera en la que se nos verá cuando ya no estemos aquí y también nos hace pensar en que la vida es sólo un fugaz momento en el cual a veces debemos lanzarnos sin titubear.

Estos temas, creo que pueden ligarse fácilmente con la arqueología, pues qué más es la arqueología sino el descubrimiento de ventanas a las formas de vida que llevaron las personas del pasado. En su momento, ellos sólo estaban viviendo su día a día, quizás sin preguntarse sobre el significado futuro de sus actividades, pero cuando nosotros encontramos sus  jarrones, sus pinturas, sus monedas o sus tumbas, les damos una nueva vida al tratarlos como tesoros y así, de cierta manera, mantener vivo el legado de quienes nos precedieron.

A raíz de ver la película, me surgió una gran curiosidad sobre los eventos reales que dieron pie a la película. Descubrí que, obviamente como en otras producciones, se tomaron ciertas libertades creativas que, en mi opinión, aquí generan un resultado más en contra de su narrativa que a favor, como es el caso de la arqueóloga Peggy Piggot y las fotógrafas que retrataron los descubrimientos. Se les quitó importancia a estas mujeres para dar cabida a una historia de amor que bien pudo no haber existido.

Pero este hecho de que la película me haya llevado a descubrir el trabajo de estas personas, a pesar de que fueron hechas a un lado, me regresa al tema del legado y al hecho de que las acciones que tomes, no importa cuan minúsculas creas que son,  pueden tener un gran efecto aún cuando ya no estés.

Si quieres conocer más sobre este tema, te recomendamos esta charla exclusiva de la historiadora del arte, Veka Duncan y la arqueóloga encargada del sitio que inspiró la película. (video en inglés)


No te pierdas nuestra interesante charla con nuestros amigos de Libreta Negra sobre arqueología y literatura.