Personajes

Jorge Pedro Uribe Llamas: «sólo se cuida lo que se quiere y sólo se quiere lo que se conoce»

Platicamos con el cronista urbano sobre su fascinación por las ciudades y la influencia que tienen en nuestra identidad.

| Por: Karla Ceceña.
| Imagen de portada: Jorge Pedro Uribe Llamas.

Jorge Pedro Uribe Llamas es uno de los más grandes apasionados de la Ciudad de México. Dentro de su trayectoria como comunicador y cronista urbano ha publicado diversos libros sobre la ciudad, conduce el podcast “Cuidad de México”, es miembro asociado del Seminario de Cultura Mexicana y forma parte del Colegio de Cronistas de la Ciudad de México. Hace unas semanas nos encontramos con Jorge Pedro en el legendario Café Río de Donceles para conocer su historia. 

El autor de “Amor por la Ciudad de México” nació en la colonia Insurgentes Mixcoac, donde tiene sus recuerdos más tempranos y aunque junto con su familia habitó otras ciudades, decidió volver a la capital mexicana a los 23 años. 

“Volví después de 13 años de no haber vivido acá, es decir que prácticamente pasé de la infancia a la vida adulta. Fue como llegar a otra ciudad y supongo que por supervivencia de alguna manera te ves obligado a conocerla, a empezar desde cero.” 

Pareciera ser que tal condición en una ciudad tan extensa nos despierta constantemente un deseo ansioso por conocerla. La curiosidad de Jorge Pedro poco a poco lo llevó a adentrarse en nuestra urbe, en sus colonias, pueblos y comunidades. Al indagar en la literatura, el cine, la gastronomía y la historia, el cronista encuentra múltiples herramientas para explorar las ciudades, fuentes de las que bebe para compartir sus hallazgos a través de la crónica.

“Yo creo que los cronistas somos facilitadores en algún sentido porque posibilitamos que haya un público interesado en estudiar la historia y sobre todo el presente de las ciudades, así va naciendo el amor a la propia ciudad. ¿Y de qué sirve tal amor? Bueno lo que he dicho mil veces: “sólo se cuida lo que se quiere y sólo se quiere lo que se conoce”. Hay que conocer la propia ciudad de forma que podamos defenderla porque hay mucha rapiña alrededor y si realmente la queremos bien, vamos a defenderla y a trabajar en lo más importante que tenemos las personas, que es la propia identidad.”

Fotografía: Jorge Pedro Uribe Llamas.

El trabajo de Jorge Pedro no sólo se nutre de distintas disciplinas, sino también de distintas ciudades, y considera que en ellas “uno encuentra la razón de ser de la humanidad”, pues le apasiona Babilonia del mismo modo que Jerusalén o Culhuacán. Todos estos sitios despiertan en él las mismas preguntas: ¿por qué existen las ciudades? ¿desde cuándo? ¿qué hace las personas se atrincheren en una ciudad? 

En el caso de nuestra urbe, el cronista agradece su universalidad pues opina que no sólo nos “hace querer un poco de todos lados”, sino también nos abre los ojos para encontrar vasos comunicantes con otros sitios que de otro modo tal vez no lograríamos ver.

“La Ciudad de México es un cúmulo de ciudades muy antiguas como Tenayuca o El Peñón de los Baños, y éstas ciudades que la actual capital mexicana se ha tragado, son nuestra propia Babilonia, nuestra propia Jerusalén, así cuando estudias los pueblos de Tláhuac o Milpa Alta estás estudiando algo igual de interesante que Roma.” 

Imagen: puentes.mx

Sin embargo para los propios nativos y habitantes, la gran urbe suele ser desconocida. Por un lado es comprensible dado que “uno no nace o vive en La Ciudad de México, sino en una colonia o en un rumbo” y difícilmente transitamos por la inmensidad de la metrópolis aunque quizás influye también nuestro desinterés por lo familiar y nuestra inquietud por descubrir lo más distante. 

“Es más lejano lo que tenemos cerca porque lo damos por descontado, solemos interesarnos más en otras ciudades que en la historia de Culhuacán y eso que esa sí la tenemos cerca, además es fascinante y muy antigua. Tal vez sabemos más de los antiguos romanos que de los antiguos culhuas… eran toltecas, hace miles de años ya estaban establecidos en lo que hoy llamamos Culhuacán, tenían sus propios gobernantes, sus propias ideas, posiblemente su propia literatura o arquitectura. Entonces, ¿por qué lo tenemos tan ignorado?” 

Tal vez una respuesta sea el no saber por dónde empezar a explorar y acercarnos a la gigantesca urbe, para ello el cronista nos aconseja empezar por la propia calle, colonia, barrio, cuadra o incluso esquina pues en todas ellas hay un pedazo de historia que nos ayuda a construir las múltiples identidades de nuestra infinita ciudad. 

“Empezar por tu propia esquina siempre es lo más difícil porque es lo que tienes más cerca. Todo el mundo se quiere ir al Ángel de la Independencia y espérate, tienes que empezar en tu calle, en tu barrio, en tu casa, en tu propia habitación porque finalmente rastrear la identidad de una ciudad se trata de rastrear tu propia identidad”.

Por último Jorge Pedro nos aconseja escuchar a las personas y entender que la Ciudad de México no tiene límites pues no sólo estamos conectados con el mundo, sino también con distintos tiempos y nacionalidades que nos hacen convivir como si fuéramos un mural. 

“Si te interesa la ciudad eso no significa que sólo tienes que leer o explorar la ciudad, tienes que ver lo que hay alrededor, también hay que entrarle al cine, hay que escuchar mi podcast, hay que venir al Café Río y sobre todo preguntar mucho.”

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