Gastronomía

Food Police: consejería gastronómica de barrio

Una guía sincera para consentir a tu paladar en México.

| Por: Alan Rosas

Jazmín Martínez  es una apasionada de la gastronomía. Desde los 15 años se ha dedicado a escribir hasta que decidió unir su amor por la comida y las letras para crear Food Police, un blog gastronómico que “reseña comida normal para personas de a pie”, como indica su manifiesto.

Fotografía: cortesía de Food Police

La historia de Food Police puede rastrearse hasta las raíces de Jazmín: “en mi familia todos cocinan, hay cocineros, restauranteros, panaderos y pasteleros. Tenemos un arraigo muy fuerte con la comida”. Ella considera que cocinar y comer son actos de amor hacia uno mismo y hacia las personas que te rodean; no se trata sólo de darle combustible al cuerpo pues la comida también tiene el poder de evocar y llevar a nuestra mente hacia recuerdos atesorados.

En su búsqueda de nuevos lugares y sabores, la originaria de Toluca llegó a la Ciudad de México donde comenzó a escribir sobre su experiencia como comensal. Fue aquí donde se dio cuenta de los intereses que hay en la industria gastronómica y que éstos llevaban a algunos críticos a no hablar con la verdad. Así fue como nació Food Police, un espacio donde se habla desde la experiencia: “yo te cuento cómo me va en la mesa desde un punto de vista honesto porque mi compromiso no es con marcas o restaurantes, sino con mis lectores.”

Para Jazmín México es un país lleno de abundancia, riqueza y sabores, además de que “tenemos la bendición de vivir en un lugar donde todo se da”. Sin embargo, invita a sus lectores a buscar qué se está haciendo con los productos locales y también a tratar bien a cualquier producto venga de donde venga.  

Para las personas que se quieren acercar a la gastronomía mexicana, recomienda buscar a un profesional que los introduzca a ella, pero si no quieren depender de alguien más, les recomienda leer mucho y extenderse a otras disciplinas, por ejemplo, leer sobre arte o a otros autores como Salvador Novo y Carlos Monsiváis quienes vivieron la ciudad de forma auténtica.

Fotografía: cortesía de Food Police

Aprovechando las relaciones que ha cultivado con dueños de restaurantes y el alcance que tiene Food Police, Jazmín ha iniciado un nuevo proyecto: Safe places. “Un día yo estaba caminando sola en la noche regresando del gimnasio y había leído sobre todos estos asuntos en las inmediaciones del metro, las chicas que habían intentado secuestrar y vi que los únicos lugares que estaban abiertos a esas horas eran bares” en ese momento, Jazmín decidió hablar con Roberto de la Parra, dueño de los restaurantes Soul y le propuso convertir a sus restaurantes en lugares donde las mujeres que se sintieran inseguras pudieran pasar y ponerse a salvo. Comenzó a enviar invitaciones a varios restaurantes y  en menos de un mes ya tenían más de 500 locales registrados como safe places. En un futuro, Jazmín espera que la iniciativa se convierta en una aplicación que no sólo ayude a prevenir, sino que cuente con un botón de pánico en caso de emergencia.

Jazmín no pretende enriquecerse de Safe places y cree que el valor intrínseco de la iniciativa es que convocó a tanta gente. Se sumaron personas que tal vez no sabían cómo actuar ante los acontecimientos contra las mujeres en la ciudad, pero ahora ofrecen sus negocios como un refugio.

Con Safe places, Jazmín da un doble significado a Food Police, un lugar que patrulla la oferta gastronómica de la urbe y también vela por nuestra seguridad.

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