Arte

El Refugio: fue tan sencillo como abrir una puerta

Conoce la historia de uno de los lugares más poéticos de Alicante.

| Conversación con Gustavo Geremia
| Por Karla Ceceña

Lo que sucede en el interior de este pequeño local no se repite dos veces pues es un nido de poesía, música y arte que no conoce fronteras, rodeado por un ambiente íntimo y sobre todo que provoca muchas emociones. Gustavo Geremia, dueño e impulsor de “El Refugio” concibe su creación como una experiencia; y es que no hay mejor lugar para empaparse de cultura local que aquel que permite al visitante una inmersión tan cercana que incluso por el solo impulso de compartir el alma con los presentes, te permita levantarte de tu asiento y recitar un poema o aquello que salga del corazón.

¿De dónde nace la idea de El Refugio?

Yo siempre digo que quería hacer un sitio donde a mí me gustaría estar, un lugar que yo sienta, y que cada día para mí sea un placer estar ahí. Fue un dejar salir de dentro lo que uno tiene y expresarlo en este sitio. El comienzo fue muy duro porque Alicante no es una ciudad que se caracterice por tener mucha cultura ni arte; aquí la gente está acostumbrada a fiesta y playa y aunque yo sabía que era un riesgo, estoy acostumbrado a vivir con ellos y a apostar por ese tipo de cosas; además me gustó la idea de hacer algo distinto.

¿De qué manera ofrece este sitio una experiencia diferente?

Yo creo en las utopías, creo. O por lo menos digo que sirven para cambiar. Pero también estoy convencido de que el concepto este de “vamos a cambiar el mundo” lo tenemos mal planteado porque le pedimos a los políticos que cambien al mundo o queremos exigir que haya un cambio masivo y claro cuando tú te planteas imposibles puedes salir a la calle 1, 5 o 10 veces y ves que no vas a cambiar. Para mí El Refugio es una forma posible de cambio porque es contagiar cosas. El mundo se cambia desde uno primero y luego desde pequeñas cositas, pequeños actos que puedas hacer y entonces de esa forma puedes transmitir ejemplos. Aquí se le da lugar a muchísima gente que por primera vez sube y lee una poesía o comparte su arte. Una de las cosas que más me gusta del Refugio es ver crecer a la gente, eso es impresionante porque se ha hecho una gran familia que ves crecer en todos los sentidos. Ahora mismo me da gracia porque a veces los escucho hablar o hablan conmigo y me dicen “yo soy de la primera generación del refugio, yo de la segunda, yo más bien de la tercera”, pero lo bonito es que se van uniendo; cada uno que llega se fusionan con los otros que están ahí incluso artísticamente. Y luego verlos crecer porque ha llegado gente ahí a leer una poesía en un rinconcito, con su librito, con su cuadernito en el que escribe muy tímidamente, y ahora los ves ya crecidos, sabiendo recitar, con cosas mucho más potentes escritas y creo que es bonito pensar que no hubiesen leído una poesía en público si no hubiese sido aquí.

¿Qué tipo de actividades suceden en El Refugio?

Lo que tenemos fijo siempre son los jueves de expresarte que en principio está apuntado a expresarse a través del arte. Intento que sea enfocado a gente de aquí o de la zona que sale por primera vez o que están iniciándose dentro del mundo artístico. Los viernes son de Jam poética, donde cualquier persona puede subirse al escenario y compartir con el público lo que le salga del alma. Los sábados es el arte a pie de calle ahí hay variedad de todo pero en los últimos años lo he dejado para gente que viene de fuera, por ejemplo de Granada, de Madrid, de Sevilla de Toledo, etc. Y luego una vez al mes hay una exposición para mostrar el trabajo de los artistas. Incluso se ha hecho teatro de improvisación, la idea es tratar de abarcar en lo posible todo lo que sea cultura y arte, en un espacio muy pequeñito pero muy cercano. A veces me pongo a pensar que es increíble la cantidad de artistas y gente que ha pasado por aquí, es tanta que a veces siento que va a explotar.

¿Qué es lo que más te gusta del Refugio y qué le dirías a la gente que todavía no lo conoce?

Tenemos un libro que es como nuestro hijo, es lo que quedó plasmado de lo que se hizo en el primer año. Se llama “La utopía de las ovejas negras”. Y yo diría que lo conozcan, que vivan la experiencia, say no more. Que vengan y que lo vean y que vivan porque como dice un cartelito ahí en la puerta y aplica para todo “fue tan sencillo como abrir una puerta”. También les recordaría, que como tengo ahí apuntado en el piso, es un territorio libre, y eso para mí es lo más importante; que la gente se sienta libre, que viva la experiencia y que disfrute. No podría decirles qué va a ver y lo bonito que tiene es que nunca sabes qué va a ocurrir porque ahí son realmente increíbles, sobre todo en la Jam Poética que es cuando van y se fusionan y se suben 2 o 3 que nunca se han visto en la vida y uno toca la guitarra, otra canta y bueno, han ocurrido cosas increíbles, esto que te quedas en plan “bua”, porque realmente disfrutamos mucho.

El Refugio es un sitio que provoca la vida y Gustavo es un ser humano extraordinario que entiende que el arte nos enriquece más de lo que pensamos. Así que les recomendamos altamente cruzar las puertas, crear momentos y experimentar una libertad irrepetible.

Carrer del Cid, 20, 03001. Alicante, España

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