Escapada

El bosque del sur

Un espacio natural para escapar del caos urbano.

| Por: Alan Rosas.
| Fotografías: Gobierno de la Ciudad de México.

Al sur de la Ciudad de México se encuentra uno de sus últimos pulmones. Un lugar lleno de vegetación que sirve como un refugio ante la urbanización para diferentes especies animales y como un punto de conexión entre los citadinos y la naturaleza: El bosque de Tlalpan.

Con 253 hectáreas totalmente inmersas en la metrópoli, el bosque es considerado como un área natural protegida desde el año de 1997 debido al importante número de especies, tanto vegetales como animales, que se encuentran en su interior. Entre la flora que se puede observar están los fresnos, el colorín y orquídeas. En cuanto a la fauna, el bosque es el hogar de especies como la serpiente cincuate, el gavilán pechirrufo, el picogordo tigrillo y el cacomixtle, animales que rara vez se dejan ver por la ciudad.

Los terrenos en donde se encuentra el bosque de Tlalpan fueron adquiridos por el gobierno del Distrito Federal en el año de 1968 y ahí edificaron un parque zoológico que estuvo en funcionamiento desde 1970 hasta 1988 cuando la falta de recursos y apoyo lo obligaron a cerrar sus puertas.

Hoy el sitio se ha convertido en un destino popular y recibe a bastantes paseantes durante los fines de semana, desde familias que buscan alejarse un poco de lo ajetreado de la ciudad hasta los famosos boy scouts que a menudo se encuentran en el bosque realizando actividades ecológicas.

El bosque de Tlalpan es un destino ideal para los amantes del deporte pues cuenta con varios circuitos de diferente intensidad para practicar senderismo o carrera. Algunas de sus rutas llevan a los visitantes a través del bosque por caminos de terracería totalmente cubiertos por las sombras de los árboles, mientras que otras son más accesibles con caminos de arcilla y una distancia menor. También cuenta con áreas de calentamiento donde hay algunos aparatos para ejercitarse.

Para quienes quieren convivir con la naturaleza el parque tiene varios espacios de recreación en algunos de los claros del bosque donde puede disfrutar de un agradable día de campo en familia o si quieren una experiencia más cercana con la fauna, pueden ir a los lugares donde hay congregaciones de ardillas y alimentarlas. Por supuesto no es todo lo que pueden hacer las familias ahí, también pueden recorrer las rutas que atraviesan el bosque y llenarse de la tranquilidad y la paz que se siente en lo más profundo de él, donde es casi imperceptible el ruido de la ciudad y la sombra de los árboles ofrece una frescura incomparable.

También hay opciones para quienes buscan una experiencia cultural en el bosque pues en su entrada está la Casa de Cultura de Tlalpan, un bello edificio que alberga una galería de arte y en donde se imparten talleres sobre distintas disciplinas como danza, pintura y música. Además el bosque alberga restos arqueológicos de la antigua ciudad de Cuicuilco, que fue destruida y abandonada después de la erupción del volcán Xitle.

Se trata de un lugar apacible con muchas actividades para realizar pero su importancia radica en su estatus como una de las últimas reservas naturales de la ciudad. Un lugar que debe recordarnos la belleza que trae consigo la naturaleza y la importancia de mantener vivos nuestros ecosistemas.