Cultura

Dioses de Mesoamérica: Palabras y naturaleza

La cantidad de dioses nahuas parece infinita y su origen parece irrastreable. Diversos investigadores han explorado e interpretado el eje central de guiaba a los antiguos pobladores a alabar distintas deidades, algunas antropomorfas y otras presentes como plantas o animales.

| Por: Gaby Méndez.
| Imagen de portada: University of Virginia Art Museum.

¿Cuántos dioses fueron alabados por los nahuas? Es la pregunta que me hice al toparme con el trabajo de Enrique Florescano, el cual pretendía descubrir más sobre la naturaleza de los dioses. Los nahuas usaban dos conceptos para referirse a las deidades o fuerzas sagradas. La primera era teotl,  en un inicio los frailes acordaron su traducción como “dios”. Pero el historiador alemán, Arild Hvidfeldt, propone que teotl es un concepto similar a mana para la cultura polinesia; es decir que se reconoce la fuerza más allá del hombre, es impersonal y sagrada, capaz de extenderse por todo el universo. Básicamente un poder de la naturaleza que sobrepasa nuestro entendimiento de lo natural. Sin embargo, Pedro Carrasco complementa estas ideas haciendo una distinción. Teotl  puede tener una construcción parecida a mana, sin embargo en su uso cotidiano teotl se reservaba para entender los dioses personalizados. 

El concepto de mana parece tener más semejanza con el término zapoteco  pee, pues significa “espíritu o viento” entendido como una fuerza sagrada impersonal. En cambio, para los mayas existían diversos términos que aludía a lo sagrado o divino; estos eran Ku, Ch’u o Chu’lel. Sin embargo estos conceptos no refieren a la personificación de una deidad. El concepto nahua que sí logra capturar esa esencia es ixiptla, que abarca todos esos elementos físicos que componen a los dioses: la vestimenta, los instrumentos, los ornamentos e inclusive la forma física. 

Imagen: Brumels

Debemos reconocer que la mayoría de los dioses mesoamericanos cuentan con una representación antropomórfica, y varios de ellos eran percibido en plantas o animales particulares. Resulta relevante que tras la llegada de los españoles es que se intenta categorizar entre dioses buenos y malos, pero en realidad aquella tarea no tenía sentido pues la religión en mesoamérica estaba determina en gran medida por la personalidad de sus habitantes, por el medio social y geográfico. Los cuales tras La Conquista terminan por redibujarse. 

Para lograr entender a cada deidad deben de hacerse análisis del contexto exacto en el que surgen. Las interpretaciones en toda religión, siempre se conforman de infinitas aristas y los antiguos pueblos no fueron la excepción, fue trabajo de los frailes informar sobre lo que ahí se profesaba. Fray Toribio de Benavente escribió “Tenían multitud de dioses, unos tenían figura de hombres y otros de mujeres, otros de bestias fieras como leones y tigres y perros y venados, otros como culebras ”

Imagen: University of Virginia Art Museum.

Bartolomé de las Casas describió que no tenían un número de dioses, pues resultaba imposible terminar de contarlos, pero pudo percibir que existía cierta jerarquía entre ellos. Mucho de lo que conocemos ahora es gracias a los registros de Bernardino de Sahagún; y su visión estaba gravemente sesgada, por lo que reiteraba un carácter demoníaco en la fe prehispánica. 

Por su parte, Manuel Orozco y Berra describe la religión mexica como un sistema para expandir el imperio. Reconocía que fueron ellos mismos los que crearon tantas deidades para poder agregar fácilmente a los pueblos vencidos. Sin embargo, más tarde otros intelectuales analizan la religión mesoamericana y concluyen que es posible que los dioses se relacionaran directamente con los astros. Eduard Seler comparó la tradición religiosa del centro de México con la de los mayas al sureste y con la de la región mixteca. Lo que encontró fueron que los dioses coincidían en el mismo punto en que coincida el cielo nocturno y variaba en lo que la observación astronómica dejaba ver en un lugar y en otro lo escondía.

Imagen: Alexander Andrews.

El investigador Konrad Theodor Preuss defiende que los dioses tribales mexicas son deidades estelares, es decir deidades provenientes de la observación del cielo. Debido a ello es que estos dioses se perciben como aquellos que toman parte importante en la creación del mundo, eran prácticamente héroes, con características muy particulares. Cuentan con varios rasgos, tanto de personalidad como físicos, que les vuelve trascendentales y pilares de sus creencias.  Mientras que los demás, llamados por él,  “dioses de la naturaleza” o “los dioses naturales puros” no cuentan con rasgos individuales tan marcados y es a partir de la deidificación de los astros que se da por sentado que la naturaleza debe de alabarse. 

En el Códice Durán y en el Códice Magliabechiano se afirma que había un dios particular en cada ciudad y villa. Cada barrio contaba con un dios específico, cada barrio tenía un gran templo para dicho dios y cada barrio tenía una fiesta religiosa en dicho templo. Esta deidad era la que abogaba por el pueblo con las deidades “pilar” por ende tendía a contar con más ceremonias e, incluso, sacrificios. También había dioses que se encargaban de proteger en determinada actividad. Como la pesca, el tejido, los comerciantes, etc.

El investigador Henry Nicholson agregó a todo lo que conocemos que los mexicas fueron el pueblo que determinó que las deidades fueran antropomórficas. Es decir que si algún pueblo menor creía que debía rendirse culto a un animal en específico, aquello no estaba bien estructurado. Pensaban que se debía rendía culto a la deidad y esta deidad podía disfrazarse (nahualli) de aquel animal. Pero la deidad en su forma pura era antropomórfica. Se considera que el investigador que ha logrado estar más cerca del esclarecimiento de la naturaleza de las deidades mesoamericanas fue Pedro Carrasco.

Imagen: Quetzalcóatl y Tezcatlipoca, Códice Borbónico.

Carrasco sostiene que los dioses surgen de la misma imagen de la sociedad mexicana. ¿Y cómo funciona dicha sociedad? Pues cuenta con la división del trabajo, con estratos sociales, con unidades políticas, con unidades sociales. Por lo tanto los dioses son los embajadores de aquello. Se considera que el dios fue el primero en realizar dicha actividad, es el inventor. Por ejemplo la diosa del parto fue la primera mujer que dio a luz, el dios de los pescadores inventó las redes y la fisga. Así como en la sociedad hay rangos sociales, los dioses también los tienen y la forma de caracterizarse es usando decoraciones faciales, peinados, indumentaria especial, etc. Por ello los dioses antropomórfico cuentas con sus peculiaridades en los elementos que se han mencionado.

Pedro Carrasco también señala que los dioses a menudo aparecen como hermanos o en parejas, y solamente se pueden hacer conjeturas de su relación entre ellos. Sería imposible establecer un árbol genealógico como se ha hecho con la cultura antigua de Grecia o de Polinesia. La investigación en torno a los dioses de Mesoamérica continua con el análisis de los diversos códices, testimonios y evidencia arqueológica. Aún queda mucho por descubrir y aun más por entender.

Florescano, E. (1997). Sobre la naturaleza de los dioses de Mesoamérica. Anthropologica, 15(15), 71-95.


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