Cultura

De León-Portilla: Temilotzin cantando a la amistad

Temilotzin fue un guerrero diestro y un poeta de Tlatelolco cuya visión era vivir al lado de sus amigos hasta llegar al Mictlán, la tierra de los muertos.

| Por: Gaby Méndez.
| Imagen de portada: Captura de Cuauhtémoc.

En 1967 se publica Trece poetas del mundo azteca escrito por Miguel León Portilla, libro que con el pasar de los años no ha perdido su relevancia y por ello se han dado varias reimpresiones y reediciones del libro. En 1993 también se publica Quince poetas del mundo náhuatl. El filósofo e historiador mexicano retrata en las páginas de este, y otros libros de la temática, la belleza del lenguaje de los antiguos pobladores. En esta ocasión hablemos de uno de los poetas mencionados en su investigación: Temilotzin. 

Temilotzin nació a finales del siglo XV, conocido como defensor de Tenochtitlán ya que participó en la defensa de la capital a la llegada de los españoles. Fue capitán de las tropas y amigo cercano de Cuauhtémoc. Desde muy pequeño fue instruido para hacer la guerra y, aunque parezca contradictorio, la poesía fue su más grande afición. 

Temilotzin fue estudiante en el calmécac de Tlatelolco. En esta etapa de su vida, el capitán se sumerge en la tradiciones, himnos y símbolos de su gente; teniendo un particular interés en la pintura, como observador.  Sin embargo, al formar parte de un sistema donde la guerra es eje central, el llamado a la batalla siempre tomaba la cima en la jerarquía de sus deberes. Los informantes de Sahagún relatan que era un guerrero extraordinario, alcanzando el grado de tlacatécatl (comandante de hombres). En paralelo, lo reconocieron como el “cantor de la amistad”.

Imagen: Temilotzin combate a los conquistadores. Códice Florentino.

Temilotzin parecía estar inmerso en una dualidad taoísta, como guerrero entraba en agresiones contra el otro y como poeta deseaba la amistad de los demás en la tierra. Los sobrevivientes de la Conquista lo reconocen por su actuación en el sitio de Tenochtitlán, por lo que se escribió de él como el ideal de un tlacatécatl, alguien poderoso, hábil al planear y ejecutar, inteligente para distribuir armas y provisiones, disciplinado y líder nato. En el Códice Mendoza se ilustra la vestimenta de este cargo militar con un chimalli, es decir un escudo hecho de madera o caña con algodón entretejido, y adornado en la cara externa con mosaicos de jade, plumas, etc; también llevaban un lanza y un traje de guerra conocidos como tlahuiztli, sin embargo el rasgo particular del tlacatécatl era portar un pāmitl, es decir una bandera o emblema. Cada rango militar tiene su propio pāmitl, entre más alto el rango, más llamativo el emblema. En este caso es una sombrilla con un tocado de plumas verdes en lo alto. 

En varios testimonios se relata el primer encuentro de Temilotzin con los españoles. Se lee que el guerrero portaba el atuendo de un caballero jaguar y dirigió para matar y ahuyentar a quienes estaban saqueando las el lugar. En contraparte también se tiene información de su último combate, habían pasado 80 días desde que se sitió Tenochtitlán. Cuauhtémoc, Temilotzin y otros capitanes repensaban una estrategia para someter al enemigo, al final se optó por entregar a Cuauhtémoc como tributo. Temilotzin le acompañó en la barca compartiendo así su destino como vencido, estuvo presente cuando Cortés hizo ahorcar a Cuauhtémoc. El tlacatécatl había perdido a su más grande amigo, su vida le pareció vacía y Malintzin le informa que será llevado a Castilla para morir frente al rey.

Imagen: Tlacatécatl en Códice Mendoza.

Como poeta, Temilotzin había anhelado “entrelazar con plumajes de quetzal la hermandad y rodear con cantos a la comunidad de los amigos…, hasta que todos hayamos ido a la región de los muertos”. En barco iba el guerrero y poeta preguntando a su compañero de lazo funesto, Ecatzin:

¿A dónde vamos?

¿Dónde estamos?

Le gritaba:

¡Vayámonos a nuestra casa!

Temilotzin se lanzó al mar, braceaba hacia el sol y desapareció. Eso es lo que se sabe de su final posiblemente en 1525, escrito en Anales de Tlatelolco.

Es conocido como el cantor de la amistad por su poesía:

Temilotzin icuic
Ye ni hualla, antocnihuan in : noconcozcazoya, nictzinitzcamana, nictlauhquecholihuimolohua, nicteocuitla icuiya, nicquetzalhuixtoilpizin icniuhyotli.Nic cuicailacatzoa cohuayotli.In tecpan nicquixtiz,an ya tonmochin,quin icuac tonmochin in otiyaque ye Mictlan. In yuh ca zan tictlanehuico.
Ye on ya nihualla,ye on ninoquetza,cuica nonpictihuiz,cuica nonquixtihuiz, antocnihuan.Nech.hualihua teotl,nehua ni xochhuatzin,nehua ni Temilotzin,nehua ye nonteicniuhtiaco nican.
Poema de Temilotzin
He venido, oh amigos nuestros:con collares ciño,con plumajes de tzinitzcan doy cimiento,con plumas de guacamaya radeo,pinto con los colores del oro,con trepidantes plumas de quetzal enlazoal conjunto de los amigos.Con cantos circundo a la comunidad.La haré entrar al palacio,alli todos nosotros estaremos,hasta que nos hayamos ido a la región de los muertos. Asi nos habremos dado en préstamo los unos a los otros.
Ya he venido,me pongo de pie,forjaré cantos,haré que los cantos broten, para vosotros, amigos nuestros. Soy enviado de Dios,soy poseedor de las flores,yo soy Temilotzin,he venido a hacer amigos aquí.

Fuentes:

León-Portilla, Miguel, Trece poetas del mundo azteca, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 1978, 260 páginas, láminas e ilustraciones (Serie de Cultura Náhuatl. Monografías, 11)