Cultura

De La Conquista a la revaloración

La Conquista española requirió de estrategias, más allá de las bélicas para la conversión religiosa; los objetivos cambiaron con el tiempo y algunos alcanzaron la autocrítica para revalorar la cultura indígena.

| Por: Gaby Méndez.
| Imagen de portada: Encuentro entre Juan de Grijalva y el cacique maya Tabscoob en 1518. Héctor Quintana.

La Conquista española no solamente requirió de armas devastadoras, grandes navíos o caballos que infringieran miedo en la población; en realidad se usó una serie de estrategias complementarias. Una de ellas se dio en torno al lenguaje y la interpretación de las concepciones indígenas, de hecho cuando usaban algún símbolo para poner la lucha a su favor no tenía el efecto esperado porque ignoraban las diferencias culturales, inclusive se volvía contraproducente. 

Hubo intérpretes que no obraron a favor de los españoles, por ejemplo, Melchorejo fue un maya que se escabullía y aconsejaba a los chontales. Bernal Díaz registró que les decía que “diesen guerra de día y de noche y que así vencería porque eran pocos.” A pesar de ello fue una victoria para los españoles, sin embargo con la aparición de Malintzin que hablaba náhuatl y chontal, y Jerónimo de Aguilar que hablaba maya se pudieron hacer traducciones que permitían tomar las mejores decisiones. Bernal Díaz del Castillo considera que estas personas fueron el punto de inflección, pues ahora las intervenciones eran más eficaces. Tal vez el momento histórico donde esto se manifiesta plenamente es el interrogatorio al que se sometieron los cautivos en Coyoacán.

Imagen: Encuentro entre Juan de Grijalva y el cacique maya Tabscoob en 1518. Héctor Quintana.

Después de que se logró controlar una gran parte del territorio, se crean nuevas formas de interacción entre nahuas y españoles, principalmente para consolidar el poder ganado, similar a lo que los mismos mexicas hicieron. Los españoles ya habían saqueado todo lo que había por extraer en Tenochtitlán, por lo que ahora el sistema requería un control político y económico que no se podía alcanzar con la interlocución ocasional que les había llevado hasta ese punto. Debían establecerse diálogos con personas que pudieran desarraigar costumbres y creencias para establecer la política colonial.

Para alcanzar el objetivo esperaron por la llegada de algunos frailes en 1523, pero en un inicio “ni los indios entendían los que se decía en latín y seguían con sus idolatrías, ni los frailes podían reprenderlos por no saber su lengua.” Así fue que tomaron la estrategía de reunir a los niños, sobre todo a los hijos de los principales actores de la comunida. Decidieron centrarse en la enseñanza de los pequeños nahuas. Por las mañanas jugaban con ellos, y las palabras que los pequeños decían las anotaban, para después darles una traducción al castellano. Pero la verdad era que poco estaban aprendiendo. Posteriormente los mismo niños que habían empezado a confiar en los frailes, crecieron para ayudarles con las dicciones adecuadas y los significados. 

Imagen: Rene Bernal.

Se dio un proceso de vía doble, en el que los frailes enseñaban las ideas a los niños y adolescentes, mientras que ellos aprendían la cultura y lengua. Y lo que resulta aún más interesante fue que los niños y mozuelos influyeron en la conciencia de los adultos. Pero el evento que detona que la labor de los predicadores se torne mil veces más sencilla fue que una viuda española se encontraba en el lugar, la mujer tenía dos niños que había dejado convivir con los nativos desde que eran bebés, por lo que ambos habían logrado aprender perfectamente español y la lengua náhuatl. Cortés habló con la viuda y ésta, honrada, dio voluntariamente a uno de los niños.  El pequeño Alonsito tenía su celda con los frailes, comía y leía con ellos. Seguía los pasos de los viejos a pesar de ser apenas un niño. Así fue como se convierte en el primer predicador “real”, porque a él sí le entendían. De igual forma es el primer maestro de los demás frailes. Después se llamaría fray Alonso de Molina, quien sería uno de los puntos clave en la conversión. 

Mendieta escribió que a partir de 1554 se dejó la conversión en manos de los niños, que ellos fueron los maestros, los predicadores y fueron ellos quienes destruyeron la idolatría. Sin embargo a quienes no apoyan sus declaraciones, García Icazbalceta consideraba que por poco que supiesen hablar mexicano, los primeros frailes fueron mucho más útiles que unos muchachitos mazorrales que no entendían las preguntas, ni mucho menos las respuestas.

Imagen: Lienzo de Tlaxcala de Hernán Cortés y Malintzín con Moctezuma II el 8 de noviembre de 1519.

León-Portilla escribió sobre Alonsito y los muchos otros niños implicados, tomando en cuenta las distintas percepciones de esta situación, los niños fueron un instrumento de uso múltiple. Estaban abiertos a la enseñanza, fueron fuentes abiertas e ingenuas de información, servían para sondear y conocer no sólo elementos básicos de la lengua, sino los aspectos culturales. Es cierto que fueron los frailes quienes lograron tomar sólo lo necesario para aprovechar y encaminar a que los mismos niños nahuas propagaran la nueva ideología en sus propia comunidad. Los niños eran los delatores de las acciones en contra de la nueva religión.

Finalmente fray Alonso de Molina concreta la primera edición de su Vocabulario en lengua castellana y mexicana en 1555. La segunda edición contó con más de cuatro mil vocablos. Molina consideraba que con su escrito podría aprenderse la lengua mexicana, pero consideraba que no bastaba la lengua. Lo que debe entenderse es la propiedad de los vocablos y las maneras de hablar. En los años siguiente Olmos, Del Rincón, Galdo y Carochi publicaron diferentes textos respecto al arte de la lengua mexicana, cada uno aprendiendo de los nahuas de regiones distintas, todos estos son esfuerzos por indagar cada vez más en la lengua mexicana, en un principio con la meta política, se permitió que las comunidades, que desde antes del mismo principio ya se había señalado como marginadas, podían entrar a la gran red que se estaba tejiendo. Se hicieron catecismos y conversatorios religiosos para culminar con la conversión. El tema de la Virgen de Guadalupe como eje central en la transición religiosa es un tema que podemos tratar después, sin embargo es un hecho que su relación con Tonantzin fue clave para la aceptación de la nueva religión por parte de los antiguos pobladores.

Imagen: Vocabulario en lengua castellana y mexicana compuesto por el Padre Fray Alonso de Molina, del a Orden del bienaventurado nuestro Padre San Francisco.

Culminando con los registros de nacimiento y bautismos, de matrimonio y muerte, se logró establecer un control tributario. Esta nueva etapa del lenguaje también fue utilizada por los nahuas, pues se aprovechan de las enseñanzas para poner sus historias en un idioma que trascienda el mar, también comienzan a escribir sus testamentos e, incluso, litigios para defender su derechos. Una forma de darle cara a la discriminación que sufrían, con textos de esta índole pretendían hacerse presentes en otros campos.

Entrado el siglo XVIII se da una reflexión más profunda sobre la historia indígena y se desencadena un fenómeno importante, la autocrítica del pasado. El conocimiento de la lengua náhuatl toma otros propósitos que superan el carácter de invasión. Sahagún y Durán pretenden recuperar y apropiarse de la lengua y vestigios culturales. Pretendían analizar, entender y, aún más importante, revalorar. Claro que este proceso se da desde su perspectiva europea, pero aquello es un inicio para abrir más vertientes en el horizonte. 

Castillo Farreras, Víctor M., Los conceptos nahuas en su formación social. El proceso de nombrar, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 2010. De Serie Cultura Náhuatl. Monografías, 32


Conoce más sobra la historia y la cultura de nuestro país con nuestra app gratuita para viajeros culturales
Descarga en Descarga en