Cultura

¿Cómo suena el Chocolate?

El chocolate era una bebida sagrada para los olmecas y después para los mexicas y mayas. Durante el Virreinato mantiene un importante papel social y en España se populariza rápidamente. A pesar de ello, aún se discute el origen de la rica palabra: Chocolate.

| Por: Gaby Méndez.
| Imagen de portada: Sebastian Duda.

La RAE nos dice que la palabra chocolate viene del nahua chocólatl. Donde xócoc significa amargo y atl, agua. La primera vez que se vio mencionado el chocolate en algún texto fue en 1570, pero antes de aquello se usaba el término cacáhoatl (agua de cacao) que era una bebida o varias que se elaboraban con el fruto del cacao. El cacao fue la bebida más importante en Mesoamérica, otorgaba status y se ha encontrado su origen en la época Olmeca. Que se estima se fundó en 1500 a.C, es decir durante el pre-clásico. En el imperio mexica se había bebido como cacáhoatl solamente entre los nobles y comerciantes más prósperos.

El primero en mencionar la bebida fue Francisco Hernández en Historia natural de la Nueva España, el protomédico lo llama chocóllatl y escribe sobre el árbol de cacao, cacahoaquáhuitl o Theobroma cacao (nombre botánico), así como de las bebidas que de él se derivan. A partir de ello la palabra es rápidamente modificada a chocolate y muchos médicos comienzan a estudiarle. El jesuita José de Acosta describe el chocolate como la bebida preciada, es la bebida que se ofrecía a indio y español al llegar. Escribe que es “cosa loca lo que en aquella tierra precian” y que “los españoles se mueren por el negro chocolate, más las españolas hechas a la tierra.” Gracias a los cronistas la bebida se da a conocer en Europa, pasando por fuertes estudios médicos, ya que había un montón de rumores sobre lo que había cruzando el mar y así hasta finales del siglo XVI llega a España como una bebida de cacao, maíz y otros saborizantes.

Imagen: Theobroma cacao, frutos y semillas. A. Bernecker, 1864.

En 1684 Antonio de Solís publica Historia de la conquista de México y entre las hojas comenta que cuando se terminaba de comer se tomaba un tipo de chocolate en que se batía el cacao con el molinillo hasta que la jícara estaba más llena de espuma que del mismo líquido. Clavigero también habla del grano y lo posiciona como el segundo más importante, sólo por debajo del maíz. Este autor agrega en su texto una receta inspirada en el chocóllatl, con la intención de hacer entender que la elaboración para su consumo en Europa había sufrido una gran adaptación.

Con el “Renacimiento mexicanista” de mitades del siglo XIX se investiga más acerca de la tradición histórica del chocolate. Eufemio Mendoza afirma que por la etimología de la palabra chocolate se podría considerar que significase “agua que gime. De choca (llorar) y atl (agua). Aquello adquiría una nueva dimensión pues se relacionaba con el sonido que se escuchaba al batir el cacao. Y finalmente, siguiendo la misma línea, genera una composición con choca coloa (dar vueltas), y atl. Resultando en chocolatl = “Agua que gime al dar vueltas con el molinillo.” Pero todo esto se considera una teoría más, en realidad hay otras etimologías como la de xocoatl, que de acuerdo con Molina es la que los mexicas atribuían a la bebida. Xocoya (fermentarse, hacerse picante) y atl (agua). Resultando en xocolatl = “Agua fermentada, picante”

Imagen: Glifo de cacao en vasija.

Cecilio Robelo apoya la última acepción porque considera que el cacao con agua y nada más, es amargo al tomarse, por lo que “agua picante o agria” debe ser la atribución que los antiguos mexicanos daban. Por su parte, Thomas Gage, un famoso viajero deriva la palabra de  atl o ate (agua) y de choco como una onomatopeya de batir. Francisco Santamaría afirma que viene del maya chokol (caliente) y a (agua). Y así hay un montón de opiniones al respecto, al final los mismos investigadores dicen: “nada de esto satisface” o “la etimología permanece oscura”. Ejemplo de la riqueza del lenguaje. 

Esther Hernández en Glosario de los indigenismos léxicos, publicado en 1996, afirma que cacao es el aztequismo más vivo en el vocabulario. Sin duda el cacao logró conquistar el paladar a nivel mundial y generó un sin fin de variaciones que consumimos hoy en día. En la antigüedad era inclusive capaz de inspirar poesía no sólo por su sabor, sino porque se pensaba que varios momentos importantes de la vida humana debían ser acompañados por esta bebida. La semilla se considerada que posee efectos terapéuticos, pero en general el árbol de cacao es muy caro ya que es una planta que no se puede cultivar a gran escala. Existen varias representaciones artísticas del cacao, principalmente en vasijas olmecas. El glifo que significa cacao es un pez de perfil y aparece en el Códice de Dresde y en silabario de fray Diego de Landa. Para los mexicas el cacao era de suma importancia, iba más allá de lo religiosos, pues tenía gran valor comercial y social. Se usaba como planta medicinal, como moneda, como ingrediente ritual y alimento ofrecido a los señores más poderosos. Se cuenta que al terminar los grandes banquetes se servía cacao con maíz, miel de abeja y hueynacaztli (vaina con gusto parecido a la pimienta) haciendo así el atlaquetzalli o agua preciosa.

Imagen: Agustín Otegui.

Culminemos con el relato de Thomas Gage que cuenta como en 1630 en Ciudad Real de Chiapas las damas abandonaban la misa para beber una taza de chocolate y después volvían a entrar a la catedral. El obispo, Bernardino de Salazar, las penalizó para que dejasen esta costumbre, aquello molestó a la comunidad que dejó de asistir a esta catedral y empezaron a frecuentar otras iglesias. Ello demuestra como en la vida novohispana el chocolate seguía siendo relevante en la interacción social, inclusive en España la Corte lo bebía de cuatro a seis veces al día. En esta época beber chocolate era la moda, y con su degustación también se exportaron el metate, molinillo y xícara. Fue un gran viaje para llegar a ser la bebida que conocemos y tal vez el viaje inició cuando Cristobal Colón observa que en una canoa de comerciantes mayas se usaban “una almendras” como moneda el día 15 de agosto de 1502.

Hernández Triviño, A. (2013). Chocolate: historia de un nahuatlismo. Estudios de cultura náhuatl, 46, 37-87.


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