Cultura

Clase noble indígena: Tezozómoc

La interacción social sufrió una ruptura súbita tras la llegada de los conquistadores a la antigua Tenochtitlán. Descubramos cómo se modificaron las principales clases sociales y sus dinámicas.

| Por: Gaby Méndez.

| Imagen de portada: Tlatoani en códice.

Las estructuras sociales son claves para entender las interacciones dentro de una comunidad, en esta ocasión exploraremos la investigación del doctor Jóse Rubén Romero Galván respecto a los privilegios de la clase noble antes de La Conquista y después, ello a partir de la obra Crónica mexicana de Hernando de Alvarado Tezozómoc. 

Comencemos explicando las dos clases principales, o grupos más representativos, en la pirámide social nahua prehispánica. En la base se encontraban los macehuales o macehualtin (los que hacen penitencia), personas dedicadas a la agricultura, los pequeños comerciantes y artesanos. En el segundo escalón se encontraba los pilli o pipiltin, término que podría traducirse como “noble”; su principal distinción con el grupo anterior era su rol de dirigente. Ellos eran los encargados de organizar los trabajos públicos, supervisar construcciones, proteger la red de comercio, administrar justicia, etc. Cabe mencionar que la pirámide social contaba con más escalones, pero en esta ocasión concentrémonos en estos últimos.

Imagen: Cuauhpipiltin (guerrero águila) de Mediateca INAH,

Los pipiltin se dividían en dos: los primeros eran los tlazopipiltin o tecpipiltin (nobles auténticos o de palacio) y los cuauhpipiltin (nobles águila). Los primeros eran parientes del tlatoani y de entre ellos se solía escoger al sucesor. Los de esta rama eran educados en el calmecac y de acuerdo a su desempeño en el arrojo en la guerra, la piedad religiosa, el valor y aptitudes administrativas es que se les otorgaba un puesto en la jerarquía religiosa y política. Sin embargo, el haber nacido como un noble no les aseguraba un lugar; aunque es un hecho que el prestigio del linaje era un factor importante en la pirámide. Y a pesar de no conseguir un puesto se mantenían sus privilegios, mas se registraron algunos casos donde el noble cometía algún acto grave que le convertía a él y a su descendencia en macehual.

Por su parte, el cuauhpipiltin nacía como macehual y estudiaba en el telpochcalli. Durante sus estudios debía de resaltarse en sus habilidades de combate y así ascender a cuauhpipiltin, con ello su descendencia podría asistir al calmecac. Por lo que se puede concluir que la memoria genealógica era crucial en su red social y daba como resultado que los matrimonios se dieran exclusivamente entre nobles para establecer alianzas; en un principio no había discriminación entre ambas ramas puesto que se consideraba una memoria de fuerza el ascender por logros en habilidades de guerra. 

Imagen: Macehual en Museo de las Intervenciones por Thelmadatter.

Así fue como los macehuales se crearon un espíritu de competencia que debilitaba su sentido de pertenencia con su grupo, su conciencia social como dominado propició la falta de solidaridad y generó una brecha económica que solamente daba más poder a la nobleza. Sin embargo este sistema generó que el grupo dominante fuese cada vez más grande, hasta que las tierras y puestos administrativos a repartir no fueron suficientes. Por lo que el gobierno tomó medidas, la primera fue que un macehual debía ser sumamente excepcional para poder ascender, después se empezaron a retirar privilegios a los descendientes de macehuales y finalmente la pureza del linaje determinaría a qué puestos se podía llegar. Se pasó de una nobleza de privilegios a una nobleza hereditaria justo un par de años antes de la llegada de los españoles. 

Después de La Conquista, los indígenas nobles fueron perdiendo su estatus gradualmente, específicamente en tres etapas. La primera termina el 13 de agosto de 1521, cuando Cuauhtémoc es puesto a merced de Cortés. La cúspide de la pirámide social, punto más alto de la jerarquía que sólo sería superado por los dioses, se encontraba disminuido. Situación que generó entre los prehispánicos una ruptura profunda en el esplendor que se percibía de los pipiltin. 

El segundo periodo va desde que cae Tenochtitlán hasta el año 1570, que es cuando se establece un nuevo sistema social que los dejaba fuera de las instituciones económicas e ideológicas. Pero los pipiltin buscaron la forma de colocarse en una posición de poder dentro de esta nueva reconfiguración social; así se convertirían en consejeros de funcionarios públicos y en representantes importantes de los indígenas. En este lapso es cuando sólo la antigua nobleza indígena es reconocida como poseedora de conocimiento sobre la realidad del pueblo y ello les vale para obtener privilegios sociales y políticos. La descendencia de este grupo ahora era instruida en instituciones especiales sobre la cultura europea, la máxima representante es El Colegio de la Santa Cruz de Santiago Tlatelolco que, durante un tiempo, fue exclusiva para los pipiltin. 

Imagen: Exterior del Antiguo Colegio De Santiago Tlatelolco de Fundación Carlos Slim

La pirámide social ahora tenía un peldaño intermedio, que con el tiempo desaparecería porque se tornaba obsoleto. Los administradores de la colonia habían tomado la información y ofrecido la capacitación necesaria para que la antigua nobleza perdiese su razón de ser. Con ello, todo privilegio se esfumó. Comienza entonces la tercera etapa, en que la distinción entre macehuales y pipiltin se ve borrada. Se han registrado numerosas cartas que los antiguos nobles (descendientes) de Tenochtitlán le escribían al rey de España, al Consejo de Indias y a las autoridades coloniales demandando concesiones de todo tipo, también se mandaron quejas por la degradación que estaban recibiendo. 

Es en esta última etapa que los familiares de antiguos nobles sienten la necesidad de preservar, copiar y traducir sus antiguos códices o memorias de antes de 1521, generando así nuevos relatos históricos que los ancianos alguna vez les habían contado. Aunque ello enriquece la cultura escrita, en realidad el objetivo era demandar privilegios.

Imagen: La Crónica Mexicana de Hernando de Alvarado Tezozómoc, en plataforma virtual INAH.

Hablemos ahora un poco de Hernando de Alvarado Tezozómoc, hijo del tlatoani de Ecatepec y Tenochtitlan, Diego de Alvarado Huanitzin. Tezozómoc fue un noble indígena que nació poco después de la Conquista, por lo que se formó bajo dos tradiciones culturales: sabía náhuatl y lengua castellana, sabía de los dioses y de religión cristiana. Recibió así un puesto administrativo colonial que se fue reduciendo hasta sólo ser intérprete. Traducía la documentación y testimonios indígenas; por lo que vio de primera mano todos los pasos que llevaron a la disolución de la nobleza indígena.

Tezozómoc escribió Crónica mexicana, donde cuenta el pasado mexica desde la perspectiva de los nobles, describiéndoles siempre como hábiles guerreros que se llenaban de gloria y bienes materiales en las campañas militares; sin embargo varios historiadores han señalado que este escrito está un tanto idealizado por su autor, pero funciona como un excelente referente de la vida de los antiguos pobladores. Y así, mientras el sistema se fue fortaleciendo, los pipiltin y macehuales se convirtieron en un mismo grupo. Y así, mientras el sistema se fortaleció, los indígenas perdieron derechos. 

Referencias

Romero Galván, José Rubén, Los privilegios perdidos. Hernando Alvarado Tezozómoc. Su tiempo, su nobleza y su Crónica mexicana (formato PDF), México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 2003