Historia

Casimiro Castro: El Gran Artista de la Urbe

El artista que combinó la litografía y su pasión por el vuelo para retratar el nacimiento de nuestra sociedad.

| Por: Alan Rosas.
| Imagen de portada: Casimiro Castro.

Retratar los paisajes que vemos es una manera de llevarnos un recuerdo físico de las experiencias vividas y una manera de compartir con los demás lo que vimos en un determinado sitio. Aunque a veces lo hagamos sólo para ser visto por nosotros o por nuestro círculo más cercano, queda la posibilidad de que nuestras fotografías o dibujos sirvan como una referencia visual que permita a generaciones futuras saber cómo era todo. Una herramienta muy útil sobre todo cuando hablamos de la Ciudad de México y su constante cambio. 

Muchos personajes a través de nuestra historia han plasmado los cambios vividos por la ciudad, pero quizás el más importante de ellos sea Casimiro Castro, un cronista gráfico y paisajista que utilizó la litografía como herramienta para retratar el México del siglo XIX. Un país recientemente independizado cuyos primeros años estuvieron marcados por invasiones extranjeras, la incertidumbre y la inestabilidad política.

Imagen: Casimiro Castro.

Casimiro nació en el año de 1826 que, curiosamente, fue el mismo año en el que la primera máquina litográfica llegó a México traída por el artista italiano, Claudio Linati. Quizás esta coincidencia era una señal de lo que el futuro le depararía a Casimiro, tras dejar su natal pueblo de Tepetlaoxtoc para llegar a la urbe.

Ya en el corazón del país, decidió estudiar artes en la Academia de San Carlos, donde fue discípulo de Pedro Gualdi, un prolífico pintor de origen italiano que se dedicaba a realizar pinturas sobre la arquitectura y los paisajes de nuestra ciudad, quien además es el autor de la obra “Monumentos de México”. Fue él quien enseñó a Casimiro a utilizar la perspectiva y el paisaje urbano, piedras angulares en sus futuros trabajos.

Imagen: Casimiro Castro.

Sus litografías fueron influenciadas por el romanticismo y por la búsqueda del pueblo mexicano por crear una identidad propia. Por ello, en sus grabados podemos percibir su interés por captar la mexicanidad, al plasmar personas comunes, costumbres, tradiciones, la vida en las calles, la actividad cultural, el desarrollo de la ciudad, sus bellezas naturales y el interés por rescatar maravillas del pasado prehispánico; cosas que llenaban a los mexicanos de orgullo y de unidad.

Otra de las pasiones de Casimiro era volar, un interés que estuvo con él desde que era niño después de presenciar el vuelo en globo aerostático del aeronauta, Eugene Robertson, un evento que lo dejó maravillado.  Esta pasión resultó ser una excelente manera de complementar su labor como paisajista pues solía utilizar globos para poder ver la ciudad desde las alturas y retratar su vastedad con lujo de detalle.

Imagen: Casimiro Castro.

Sus trabajos más reconocidos se encuentran en los libros “México y sus alrededores” de 1855 y “Álbum del Ferrocarril Mexicano” publicado entre 1876 y 1878. En ambos se muestra la gran habilidad y la personalidad detallista de Casimiro que presenta todos los panoramas que podían encontrarse en la urbe, desde las lujosas fachadas hasta los bailes de taberna; y en el caso del “Álbum del Ferrocarril Mexicano” los coloridos paisajes por los que haría su recorrido esta bestia metálica y la infraestructura necesaria para su funcionamiento.

Fallece en el año de 1889, pero no sin antes habernos dejado su legado. Su retrato de una sociedad en busca de su propia personalidad y sus litografías de un país en formación nos permiten adentrarnos en el pasado y no nos dejan duda de el por qué la historia lo recuerda como el gran artista de la urbe. 


Si quieres conocer más sobre la Ciudad de México descarga nuestra revista interactiva para viajeros culturales:
Descarga en Descarga en