Cultura

Cánidos en Teotihuacán: especies representadas

En el Patio Blanco de Atetelco y en Techinantitla se encontraron murales con representaciones de cánidos, dándonos una idea de cuan sacros se les consideraba.

| Por: Gaby Méndez.

La interacción entre los animales y el ser humano resulta cotidiana, la domesticación de distintas especies a lo largo de la historia ha permitido que el ser humano aproveche las características de distintos animales, ya sea como medio de sustento o simplemente como compañía. Inclusive nuestras mascotas son parte fundamental de nuestra interacción familiar hoy en día. De hecho, de acuerdo con GFK Ownership, México es el segundo país con más mascotas en el mundo, el INEGI complementa este dato al informar que el 70% de familias en el país cuentan con al menos un animal de compañía.  Los canes son la principal mascota del mexicano, se aproxima que hay un total de 5.4 millones de perros en los hogares. CDMX, Guadalajara y Monterrey son las principales ciudades donde se adoptan. De igual forma, México ocupa el primer puesto en canes en situación de calle de Latinoamérica. (La jornada, 2019) Pero en la época prehispánica la interacción con los canes era completamente distinta, David Gómez Sánchez realizó una investigación en donde se analiza la presencia de los cánidos en las representaciones pictóricas que se dejaron en Teotihuacán.

Las visiones del mundo siempre han sido plasmadas en el arte: la pintura mural y la cerámica son los principales canales que se dejaron para conocer las cosmovisiones y relaciones que existían en el mundo prehispánico. En la pintura mural de Teotihuacán se pueden ver representados a distintos cánidos, resulta una tarea muy difícil identificar qué especie exacta es la que se ha plasmado, pero gracias a la vasta investigación se han hecho grandes descubrimientos. En Mesoamérica los cánidos podrían ser el perro, el coyote y el lobo mexicano, aquellas cruzas entre lobo y perro se conocen como el loberro, el cual se usó para rituales. Los antiguos pobladores buscaban que los cánidos fuesen manejables, pero que no perdieran la esencia simbólica que portaba el lobo, por ello el loberro fue consecuencia directa de los teotihuacanos.

Imagen: Cánido de estrella.

En los primeros estudios se consideraba que el único representado era el coyote pero Raúl Valadez desde la arqueozoología demuestra que el lobo y loberro tuvieron una fuerte presencia. Los perros cobraban relevancia para que los lobos fueran más domesticables, debido a las cruzas. Pero su presencia en el arte es más escasa que la del coyote, lobo y loberro.  Nadia Giral agrega que los loberros se concentraban en las zonas donde se llevaban a cabo los funerales, es decir, en la Pirámide de la Luna y el Templo de Quétzalcoatl, y que en realidad los coyotes resultaban escasos. Algunos investigadores han realizado el análisis del arte teotihuacano sin distinguir las especies de cánidos, pero se coincide en que estos cuentan con una asociación con el inframundo desde la cosmovisión de Teotihuacán. 

Es en los pórticos del Patio Blanco de Atetelco donde se puede observar la iconografía de animales en guerra y sacrificio. La trama del mural se basa en la simetría y repetición, se observan lazos que al enrollarse crean una malla de numerosos rombos. En medio de cada rombo se encuentran las representaciones animales. Las tonalidades que se usaban era el rojo o rosado junto con el blanco. En el pórtico los cánidos están en procesión, en algunas partes comparten el espacio con jaguares. La diferencia en su representación son varias líneas diagonales que imitan el pelaje, para darnos cuenta de cuales son coyotes los artistas de Teotihuacán solían colocar en el vientre de estos un óvalo, algunas interpretaciones manejan que es debido a la falta de alimento que suelen sufrir, recordemos que se les ve como animales carroñeros, pero otros más le atribuyen este símbolo  a la capacidad que tienen para hacer hoyos. Los cánidos representados en estos pórticos portan un atuendo de guerrero y en otros cuentan con un espiral que les sale del hocico, este espiral simboliza un corazón humano.

Imagen: Teotihuacán. Palacio de Atetelco.

En Techinantitla, de igual forma hay muchas representaciones de cánidos. Este sitio se conoce como “el barrio de los murales saqueados”, varios de los fragmentos murales se encuentran en el Museo de Young en San Francisco. Los colores del mural iban principalmente en tonos rojos y blancos, sin embargo, se contaban con unos pigmentos de color verde, azul y amarillo.  En una de las representaciones se ve a dos coyotes sujetando a un venado, sin ningún atributo humano le están matando. Otra de las figuras es un lobo que tiene en la pata izquierda un cuchillo curvo de sacrificio y cuenta con un collar de cuentas de jade y un tocado de plumas. Finalmente también se pudieron rescatar restos de un mural que tenía la representación de un cánido con una estrella en el vientre,  un tocado de plumas y del hocico le brotan flores con gotas de agua. Este cánido se reconoce como loberro por la estrella en el vientre. 

De estos gráficos, el investigador David Gómez interpreta que el coyote desgarra a los ciervos con sus garras para obtener el corazón, por lo que sí está siendo humanizado ya que el sacrificio es puramente una acción humana, principalmente porque se observa la salida del corazón en una sola pieza y con el mismo símbolo espiral. Aunado a esto, Clara Millon expresa en su investigación sobre Teotihuacán que estos murales simbolizan a los nahuales, es decir que el verdadero mensaje es que los sacerdotes se han transformado en coyotes. También se destaca el hecho de que un lobo sea el que porta un cuchillo de sacrificio, esto apunta a que estos tenían un valor religioso más alto. 

Imagen: Cánidos en Techinantitla.

Nicolas Latsanopoulus agrega que la representación de lobos en el arte suele vincularse a sus características más relevantes, como el hecho de que cuentan con una jerarquía muy elaborada y un sistema en el que aquella carne que se caza no es para consumo personal, sino que es llevada primero a aquellos incapaces de conseguirla por sus propios medios.  El lobo en el arte tiende a simbolizar el poder con una visión social, es decir que es un animal consciente de su papel dentro de una estructura, por lo que se le ve en la antigüedad como un ser justo. En cuanto al loberro, se puede considerar como la verdadera figura de la que giran los mitos del inframundo, pues sus restos óseos predominan en los sitios de entierro. 

Los cánidos en Teotihuacán tenían un gran significado que hacía que se les considerasen iguales o incluso superiores al humano. Las distintas cruzas de todos estos cánidos son resultado de la interferencia humana, aún no se tiene mucha investigación sobre el método o las prácticas de esta índole en aquella época, sin embargo, se puede concluir que era un acto sagrado para que las admiradas bestias pudiesen estar cerca de los pobladores. Eran respetados y ocupaban un lugar importante en la sociedad, por ello su presencia en mitos, actos funerarios y en el arte. Su lugar actual en la sociedad mexicana definitivamente no es el mismo, tras la conquista, un montón de especies fueron introducidas en México, los canes se han reconfigurado en toda interacción moderna, pero parece que la promoción por el respeto hacia esta especie ha ido en incremento. Jamás estará a la par de cómo fue en Teotihuacán, pero el rastro de nuestra historia sigue ahí.

Fotografía: Ken Reid.

Fuentes:

Gómez, D. Cánidos en el universo teotihuacano. representaciones pictóricas en Atételco y Techinantitla. Revista H-ART Nº5. Julio 2019. PP.157-176

Notimex. México, segundo país con más amantes de mascotas en el mundo. Excelsior: CDMX. 2019.

Águila, C. En México, 57 de cada 100 hogares tienen alguna mascota. La Jornada: Quintana Roo. 2019

INAH TV. El palacio de Atetelco. (2011)URL:https://www.youtube.com/watch?v=ynrrBnfk3j4