Ciudad literaria

Bodet: compartir la pasión por la lectura

Un oasis literario en Santa María la Ribera que conecta la gastronomía, cultura y las artes con uno de los barrios más hermosos de la ciudad.

| Por: Alan Rosas
| Fotografías: Karla Ceceña (@karlaccna)

Muchas personas aseguran que la literatura puede abrirte las puertas en un gran número de ámbitos, además tiene la capacidad de acercarte a otras disciplinas y te permite viajar a lugares fantásticos a través de sus páginas. Es precisamente este poder el que se quiere transmitir en la Librería Bodet, un espacio cultural en Santa María la Ribera, donde cualquiera puede iniciarse en la lectura o bien nutrir esta pasión.

Bodet nació en el 2010 y es la creación de Bernardo Plasencia, arquitecto, diseñador industrial y un apasionado de los libros. Su amor viene de haber crecido rodeado de ellos pues su madre trabajaba en una librería y su padre era filósofo. Tiempo después, su trabajo lo llevaría a formar parte de una ONG dedicada a la difusión cultural, fue ahí donde comenzó a formarse la idea de crear una librería pues “la mejor forma de acercarse a la cultura es la lectura”.

Después de investigar sobre su colonia, Santa María la Ribera, se dio cuenta de que no había librerías, así que se asoció con su hermana Bibiana y juntos abrieron un pequeño oasis literario al que decidieron llamar Bodet por dos razones: por el nombre de la calle aledaña y porque investigaron quién era Jaime Torres Bodet, un personaje poco conocido que les pareció muy interesante y al cual quisieron honrar por su labor poética y por ser el primer secretario de educación en México, quien además propuso ofrecer libros gratuitos en las escuelas. “Es como darle una oda a este personaje que vivió en esta colonia”.

La idea de la librería es que se convirtiera en un lugar para fomentar la lectura, no sólo la compra y venta de escritos, sino que contagiara el gusto y la pasión por el mundo literario. Además de otorgar un refugio a la gente que ya está inmersa, buscaron convertirse en un espacio para aquellos que apenas están iniciando al ofrecerles un lugar tranquilo donde pueden disfrutar a su ritmo y donde pueden escapar del bullicio de la ciudad.

Lo que más le gusta a Bernardo sobre Bodet es que las personas lleguen y sientan una gran paz, buscando recomendaciones de libros y que luego vuelvan deseosos de más, le gusta ver cómo las personas se van enamorando de la literatura. “Disfruto ver la reacción de la gente que llega y se enamora del lugar porque se siente como en un pequeño paraíso, ver cómo se inspiran y dicen “qué bonito huele, qué bonito está, qué tranquilidad”, eso es una gran dicha”. También disfruta conseguir algunas obras, muchas veces las personas se acercan en busca de ayuda para encontrar algún ejemplar y Bodet les ayuda a encontrarlo, algo que Bernardo considera como un reto y una manera de seguir innovando, pues así puede ver qué clase de textos le interesan a las personas.

Para fortalecer la difusión de la cultura y la participación de la comunidad, abrieron un espacio junto a la librería en donde albergaron algunos talleres de superación personal, presentaciones de libros y exposiciones. Al inicio sólo abrían el espacio para estos eventos, pero con el tiempo decidieron convertirlo en una cafetería, combinando su propia gastronomía y la literatura para ofrecer una experiencia más allá del libro. Ahora también se imparten talleres para fomentar la escritura creativa en mujeres, eventos como Mujer Zona, el cual conmemora el Día Internacional de la Mujer; así como salas de lectura y el festival del día de muertos, que nació en la librería “era una tertulia muy chiquita, había 5 altares del día de muertos, invitamos a una señora que lleva toda la vida disfrazándose de la catrina y nos explicó los elementos de su vestuario. Al año siguiente hicimos una exposición, llegaron 800 personas a la inauguración y al siguiente año hicimos el festival en la Alameda haciendo alianzas con la alcaldía y patrocinadores.”

La oferta gastronómica de la cafetería trata de diferenciarse un poco de lo que puedas encontrar por la colonia y toda la comida se hace ahí mismo. Una de las recomendaciones personales de Bernardo son los waffles y el pastel de chocolate, el cual tiene una historia detrás, pues es una receta familiar que ha pasado por generaciones. Pasó de su tía, a su madre, hasta llegar a Bibiana y  Bernardo quienes nos permiten disfrutar de esta creación culinaria familiar.

El decorado de la cafetería es algo especial pues está cargado de un gran valor sentimental, por ejemplo, la sala que están en medio de la cafetería era propiedad de la misma tía que les heredó el pastel de chocolate y curiosamente, antes perteneció a su suegra quien era hermana del autor Martín Luis Guzmán. Vigilando la sala se encuentra el busto de una misteriosa mujer, Bernardo desconoce de quién se trata pero decidieron bautizarla como “Lady Bodet” por un juego de palabras que suena como “Lee y di Bodet”. Pero quizá lo más interesante son las puertas que están en la fuente frente a la sala, pues solían ser la entrada a la cripta familiar de Bernardo quien después de verla abandonada en casa de su abuela, decidió renovarla y darle una nueva vida dentro de la cafetería.

Bodet es un lugar lleno de historia, paz y cultura donde te tratan con amabilidad y no como un cliente que sólo compra y se va, les interesa mucho que las personas sepan que ahí está el espacio, que es suyo para realizar diversas actividades, así que acércate a ellos y déjate atrapar por la magia de una auténtica librería de barrio.

Conócelos

FB: Bodet Librería.

IG: @bodet_libreriaybistro

Calle Jaime Torres Bodet 115, Santa María la Ribera.

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