Cultura

Acerca de las arañas: arte y pasado

En la escultura de Azcúnaga aparece la araña con un significado profundo de vitalidad, mientras que los prehispánicos veían en el insecto un contacto con la muerte.

| Por: Gaby Méndez.
| Imagen de portada: Mictlantecuhtli en Códice Fejérvary-Mayer

Mientras veía algunas obras de Julio Ruelas en internet, encontré el trabajo de Gerardo Azcúnaga que había sido expuesto unos años atrás. La obra que llamó mi interés lleva el nombre de “Prisiones V”, lo cual me hizo pensar que seguro existía Prisión I, II, III y IV (tal vez otros números de más valor). Eduardo Ramírez había escrito sobre estas piezas, concluyendo que los títulos eran una forma de expandir el significado de la escultura, se obtenía una tensión entre lo figurativa y lo abstracta que podían ser las piezas. En mi primera impresión se asemejaba a una araña, una grande y espeluznante, con su cuerpo torcido y sus patas puntiagudas. Pero después de conocer el título y las demás partes de la serie el cuerpo torcido me parece más relevante, la misma intención parece que está torcida, sugiere y por lo tanto todo está equilibrado.

La forma de “Prisiones V” transmite algo que se entiende en el inconsciente y resulta en varias interpretaciones, pero también aquello que entendemos conscientemente es por cabos atados a la similitud de lo natural. Una simple araña, sin ver el arte. Abriendo más que los ojos, Ramírez habla de que las deformaciones anatómicas que presenta la obra no deben percibirse como el retrato de un engendro, sino como una reflexión de la vitalidad. Lo deforme es una pulsión de la fuerza vital, es el movimiento en lo estático.  El agregado de estas torsiones es, de cierta forma, una reflexión sobre lo humano especialmente enfocándose en el sentimiento. La torsión es la tensión saliendo, la decadencia o el éxtasis. ¿Cuándo es que los humanos nos retorcemos?

Fotografía: Prisiones V de Gerardo Azcúnaga

En las piezas de Gerardo Azcúnaga se esconde la bestialidad humana, sobretodo si miramos las texturas internas y externas. Hay una gran abertura, o hueco (como quieran llamarle) que nos deja ver el interior de la obra, esto genera dinamismo porque siempre queremos saber qué hay en el interior. Una metáfora más del sentir humano. Y los huecos se transforman en abismos, que pueden ser terroríficos o acogedores. Aunque en conjunto parece que el dolor se revela por dentro, por fuera, en su posición, en sus torsiones. Se puede casi escuchar un grito saliendo de la abertura y ni siquiera tiene un rostro.

En realidad, esta obra me ha causado escalofríos por la primera impresión: “¡Que miedo con esa araña!”. (Ya hablamos de que es más que eso) De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente (INPRF), 7% de los mexicanos padecen de alguna fobia, ocupando el puesto uno está la aracnofobia. Pablo Corcuera y María Luisa Jiménez realizaron una investigación respecto a las arañas de nuestro país y comienzan dando el dato de que todas las arañas son carnívoras y tienen glándulas venenosas, exceptuando a las de la familia Uloboride.

Fotografía: Julian Göbel

En “Historia general de las cosas de Nueva España”, el Fray Bernardino de Sahagún registró que en Tenochtitlan existía la tzintlatlauhqui, que era una araña que al morder generaba un agudo dolor. Los aztecas bebían de un pulque muy fuerte para aliviarlo. También cuando se encontraba alguna araña de este tipo usaban su aceite para aliviar enfermedades.

Los aztecas  pensaban que las arañas eran una extensión de Mictlantecuhtli, el señor del Mictlán (inframundo). Por ello es que se piensa que las piezas de cerámica en forma de araña que se encontraron en Colima, son una ofrenda a este dios ya que se creía que un arácnido puede acompañar las almas de los difuntos hasta su destino. De igual forma, existía el mito azteca de que Tezcatlipoca descendió del cielo con ayuda del hilo de telaraña mientras perseguía a Quetzalcóatl, antes de crear a la humanidad.

Imagen: Mictlantecuhtli en Códice Fejérvary-Mayer

En el mural de Tlalocan de Tepantitla en Teotihuacan se pueden ver arañas que cuelgan de un hilo muy cerca de los dioses de la fertilidad. Esta capacidad de estar en lugares altos, tan altos como el cielo, y descender rápidamente es la razón por la que los teotihuacanos también creían que las arañas se relacionaban con los muertos. Las arañas se han representado en los códices Magliabecchiano, Borbónico y Mendocino, a lado de las deidades del inframundo.  

En la cultura mexica las connotaciones que se daban a las arañas eran más negativas, pues se creía que las arañas serían las encargadas de devorar a la humanidad cuando el mundo llegase a su final. Las deidades con las que más se le relacionaban era Tlaltecuhtli (dios de la tierra) se podía representar con un montón de arañas sobre su cabello y, el ya mencionado, Mictlantecuhtli.

Imagen: Tócatl.

En un recinto ceremonial de Tenochtitlan se encontró el Altar de los animales de la muerte, en el cual cada cara representaba un animal entre ellos se encuentra la araña o tócatl. Daniel Díaz describe que en la piedra está una representación donde se ve al insecto con dientes y sus ojos parecen ser cuchillos (parecidos a los que se tiene registro eran usados para el sacrificio humano). Las patas tienen garras que  sostienen corazones humanos y uno está siendo devorado por el insecto.

Parece que las arañas tuvieron un gran significado para los antiguos pobladores, sobretodo por sus capacidades. El veneno, aceite y la seda que generaban eran parte de algunas dinámicas sociales como el consumo de pulque y  las prácticas medicinales. Actualmente en México hay más de 2 mil 600 especies de arañas y somo el segundo país más rico en tarántulas. Los autores Corcuera y Jiménez hacen hincapié en que hay poca investigación entorno a este insecto en el país, cuando su veneno podría ser usado en insecticidas que no dejan residuos en el ambiente y, aunque muchos les temamos, son parte esencial para el equilibrio del ecosistema.

Imagen: Mural Tepantitlan en Teotihuacán.

Fuentes:

Corcuera, P & Jiménez, M. Las arañas de México. Comunicaciones Libres: ciencia. 2008

Leyendas de México: La llorona. Universidad de Colima: http://ceupromed.ucol.mx/nucleum/LEYENDAS/Leyendas_leer.asp?id=5

Azcúnaga, G & Ramírez, E. Obra de Gerardo Azcúnaga. Fondo editorial de Nuevo León: 2008

Díaz, D. Altar de los Animales de la Muerte.  Arqueología Mexicana núm. 94, pp. 16-17.

López, A. Las cinco fobias más comunes en México. Tec Review: https://tecreview.tec.mx/9-la-poblacion-mundial-padece-alguna-fobia/

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